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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 315

[¡Sani y yo vamos a tener bebé!]

Los dos mayores casi no veían el celular; estaban pescando. Roque, cuando trabajaba, lo veía menos. E Iván seguía en clases.

Sania se aguantó la risa al ver el grupo en silencio. Le lanzó una mirada de reojo al hombre de al lado, y él, terco, siguió insistiendo.

[Evaldo: Roque, ¿se te descompuso el celular? ¿No viste el grupo?]

[Roque: ¿Qué pasó?]

Evaldo de verdad creyó que el celular de Roque fallaba y lo llamó de inmediato.

—Roque, ¡Sani y yo vamos a tener bebé! ¡Voy a ser papá! ¡Tú vas a ser tío!

—Oye, Roque, ¿me escuchas?

Roque se quedó pasmado unos segundos por la noticia, y luego se le salió una sonrisa.

—Felicidades.

—¿Nada más eso? ¿Ni te emocionas? Roque, ¿no será que te da envidia que yo voy a tener una hija?

Ante el berrinche del hermano, Roque fue directo.

—Tengo junta en un rato. Cuelgo. Lo hablamos en la casa.

Eso no dejó contento a Evaldo.

—Amor, vamos por Iván a la escuela. A esta hora ya casi sale.

Cuando Iván los vio, se puso feliz y curioso.

—Sania, ¿por qué vinieron hoy por mí?

—Porque vine a decirte una buena noticia.

El niño abrió los ojos.

—¿Cuál?

—Iván, Sania y yo vamos a tener un bebé. En unos meses vas a tener una primita bien suave y bien bonita.

—Vas a tener una primita. ¿Te da gusto?

—Ah, y no me envidies. Si te da envidia, dile a tu papá y a tu mamá que te hagan una hermanita.

Lo que era una noticia linda, con Evaldo sonó a burla.

Iván se fue amargando.

Evaldo era malísimo: no había ido por él, había ido a presumir.

Hasta que entraron a la casa, el niño seguía con la cara fruncida.

—¿Y este por qué viene así? —preguntó Sandro—. Evaldo, ¿otra vez molestando a tu sobrino?

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