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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 229

Sania no supo que Marco había ido. Ni siquiera recordaba cómo se había quedado dormida; al despertar, Evaldo ya no estaba.

Agarró el celular y vio su mensaje.

[Hoy tengo una firma, termino como en la tarde. Al mediodía come en el restaurante del hotel o pide al cuarto. Esposa, espérame.]

Sania volvió a entender lo que era sentir el cuerpo hecho pedazos.

Pero esta vez, la que se lanzó fue ella.

Un impulso, y luego arrepentirse mil veces.

Ya eran las once. Tenía mucha hambre.

Quiso pedir comida al cuarto, pero al mirar alrededor se dio cuenta de que tenían que limpiar; si no, esa noche no se iba a poder ni estar ahí.

Así que Sania ordenó un poco, apretó el botón de limpieza y se fue directo a comer.

No eligió el restaurante del hotel. En una app buscó uno con buenas reseñas, frente al mar, y pidió una mesa en una esquina junto a la ventana para poder mirar el paisaje tranquila, sin que nadie la molestara.

Pero alguien no la iba a dejar en paz.

Marco casi de inmediato reconoció su espalda.

Se le endureció la mirada y caminó hacia ella, con pasos grandes.

Cuando Sania lo vio, se le enfrió la expresión.

—¿No te molesta si me siento? —preguntó, pero ni esperó respuesta: jaló la silla y se sentó.

Este hombre era como chicle pegado en el zapato.

—Sania, ¿todavía tienes ganas de sentarte a comer tan tranquila?

Marco soltó una risa de desprecio.

—¿Sabes que tu marido te engañó?

—Anoche, en el penthouse del hotel, subió con una mujer. Tú dirás… un hombre y una mujer solos en un cuarto, ¿qué puede pasar?

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