Entrar Via

¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 226

El corazón de Sania se encogió. “¿Qué escribió?”

El compañero se puso de pie y señaló la pintura azul, indignado.

—Mira, de verdad lo admiro. Ya está grande y todavía anda con estas cosas. Esa palabra de “Sani” la escribió él.

—Dice que ya estaba desde antes, pero tan desgastada que no se veía. ¡Y que él la volvió a remarcar! De verdad, qué descaro.

A Sania le temblaron los dedos cuando sacó el celular.

—Oye, ¿mira… el que dices es este?

El chico apenas le echó un vistazo.

—Sí, ese. Ese mero.

—Ni hecho cenizas dejaría de reconocerlo.

De pronto, el compañero cayó en cuenta.

—No me digas… ¿ese nombre que escribió… es el tuyo?

Sania no dijo nada. Alzó la vista hacia la pared roja y se le humedecieron los ojos.

El chico se quedó mirando cómo a la chava, tan bonita, se le soltaron las lágrimas como si se le hubiera reventado una llave.

—Ey, ey… ¿y ahora por qué lloras?

—¿Tanto te conmovió?

Sania se secó las mejillas. La voz se le quebró.

—Gracias.

Gracias, porque por fin se dio cuenta de que la única tonta había sido ella.

El compañero se rascó la cabeza, viendo la espalda de Sania alejarse a trotecitos.

—¿Y esta qué? ¿Vino a actuar novela o qué?

—Ay, qué empalagoso… ¡puaj!

-

Sania manejó directo al aeropuerto y compró el vuelo más rápido hacia el sur.

Se quedó sentada en la sala de espera, ida.

El tatuaje era su nombre.

La pared roja también era su nombre.

Ella le había regalado a Evaldo unos boletos para un crucero, y al final quienes subieron fueron ellos.

Ella le había regalado a Evaldo boletos para un partido de básquet, y él se había quedado con cara de pocos amigos, enojado dos días.

Por primera vez, Sania sintió unas ganas fuertes, urgentes, de ver a alguien. Quería decirle a Evaldo que ya tenía la respuesta.

Quería decirle que, si era él… tal vez sí se animaba a probar eso de estar en una relación.

Él no volvía hasta mañana, pero Sania ya no aguantaba. Ella quería verlo hoy.

Quería mirarlo a los ojos y decirle su respuesta en persona.

-

Los ojos de Evaldo estaban llenos de venitas rojas. Miró a su asistente.

Capítulo 226 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Oops! Casada con el chico equivocado