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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 288

—No.

Pero al segundo siguiente, Evaldo le atrapó la respiración con un beso. Le apartó el pelo desordenado, y la besó más hondo, con una paciencia que dolía.

Sus dedos bajaron por la línea de su mandíbula hasta su espalda.

Con una mano, por encima de la tela delgada,

Sania escuchó el sonido de un tirante aflojándose.

—No aquí.

Sania lo dijo con una vocecita temblorosa, pero Evaldo no iba a parar.

—Amor, ¿tú sabes qué significa “saldar cuentas”?

El aliento caliente le cayó detrás de la oreja. Él le metió los dedos entre el cabello, y le habló bajito, pegado.

—Significa que el lugar lo elijo yo.

A Sania se le aceleró el corazón.

Sus labios, rojos y carnosos, quedaron entreabiertos. Frunció el ceño, y la luz que le brillaba en los ojos

se fue apagando, una por una.

...

Una hora después, Sania parpadeó, con las pestañas húmedas.

Evaldo le besó la comisura del ojo y sonrió apenas.

—Mi niña… vamos al cuarto y seguimos.

-

Marco se enteró de que Pilar había dejado plantada a Sania a propósito, y se enojó.

En una comida familiar, miró a la mujer con frialdad.

—Creo que ya te lo dije: aparte del título de Sra. Casas, no vengas a pedirme más.

A Pilar se le cambió la cara. Levantó la barbilla.

—No entiendo de qué hablas.

—Ajá, ¿no entiendes? Tú sabes perfectamente lo que hiciste. Ubícate. No me estés fastidiando.

Ni Pilar pudo contenerse.

—Marco, si te gusta tanto, ¿por qué dejaste que te la quitaran?

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