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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 287

Lautaro entendió al instante y desapareció rápido hacia el estacionamiento subterráneo.

Sania se retorció, queriendo zafarse, pero Evaldo le apretó la cintura con fuerza.

—Si te mueves otra vez, no te aseguro que no te coma aquí mismo.

Sania se quedó quieta.

Lo miró con calma.

—Me quiero bajar.

—Entonces dime primero de qué estás molesta estos días.

Sania no quería decirlo. Al principio no había sido para tanto, pero cuando Evaldo se negó a hablar de lo que pasó años atrás afuera del país, a ella se le heló un poco el corazón.

Sentía que ella se le había entregado sin guardarse nada.

Y él, en cambio, le ocultaba cosas.

Y encima, las palabras venenosas de Pilar, metiendo cizaña, sí habían hecho efecto.

Sania volteó la cara, de mal humor.

—No estoy molesta.

Evaldo soltó una mano y le apretó los cachetes inflados.

—¿Y todavía dices que no? Estás como pez globo. Amor, yo te quiero contentar. Dime qué hice mal y lo cambio, ¿sí?

Él bajó la guardia y se tragó el orgullo para calmarla, pero Sania no se lo compró.

—¿Para qué me contentas? Mejor ve a contentar a tu “amor imposible”.

Evaldo se quedó sin palabras.

Chasqueó la lengua.

—¿Qué amor imposible? ¿Quién vino a meterte ideas y a hablar de mí?

Sania se puso roja, ya sin ganas de aguantarse.

—Entonces dime… ¿tú te casaste conmigo porque me parezco a la Dra. Mena?

Evaldo casi se rio de la rabia.

O sea que todo era por celos de la Dra. Mena.

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