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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 245

Ana abrió los ojos, sorprendida.

—No… no lo vi. ¿Se le perdió, Sra. Belte?

—Después de que entré con su prima a la oficina, creo que ya no entró nadie más. No fui yo…

Le temblaba la voz. Tenía miedo de que la culparan.

Sania la miró; parecía a punto de llorar. Le habló con calma:

—No dije que tú lo tomaras. Solo te pregunté si lo viste.

La oficina no tenía cámaras, y Sania tampoco iba a ponerse a vigilarse a sí misma.

Quien se lo llevó no podía ser un empleado. Así que la respuesta obvia parecía clara.

Sania se encendió. Desbloqueó el filtro con el que tenía silenciadas a esas personas y, tal como esperaba, vio una publicación del perfil de Ruby.

[¡Qué bonitas flores!]

La foto era el ramo que Evaldo había mandado esa mañana.

Y dentro del ramo, la tarjeta… se veía clarito: “Esposa, me equivoqué”.

Sania reconoció al instante la letra de Evaldo.

¿Esa prima estaba mal de la cabeza o qué? Agarró sus flores y todavía se andaba presumiendo.

Un primo comentó abajo: “¿Sania, ya tienes novio?”

A Sania le palpitó la sien. Llamó a Ruby.

En cuanto contestaron, Sania fue directo:

—Ruby, ¿tú me robaste el anillo?

—¡Sania, estás loca! ¿Yo para qué te robaría un anillo?

—¡Ni siquiera fui a tu oficina! ¿Cómo puedes decir así nomás que robé algo?

Sania apretó los labios, con la voz fría.

—No estoy jugando. Si lo tomaste, me lo devuelves hoy mismo. Si no, voy a levantar una denuncia.

—¡No lo tomé! A lo mejor lo robó la recepcionista esa, ¿eh? Sania, qué bárbara, acusando sin pruebas. Si tienes pruebas, denúnciame.

Ruby colgó primero.

Sania casi se rio de coraje. ¡Eso sí era el colmo: el ladrón gritando “ladrón”!

Ana, parada ahí, había escuchado que del otro lado mencionaban su nombre. Se le apretó el pecho.

Sania la miró, serena.

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