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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 244

Cuando vio a Ruby en la sala de espera, Sania no la reconoció de inmediato.

Hasta que Ruby se le fue encima.

—¡Sania! Soy Ruby. Hace muchísimo que no te veía… hasta te extrañé.

Sania frunció sus cejas finas. No le gustaba que alguien que no era cercano se le pegara así.

Se hizo a un lado, con calma, y evitó su mano.

—¿Qué haces aquí?

—Vine a verte.

Ruby era hija del hermano mayor de Yuria. Desde pequeña, Ruby siempre había envidiado a esa prima.

Su papá era un tipo bien interesado, pero con su hija no escatimaba nada; la crio como si fuera princesa.

Cada vez que Sania quedaba golpeada por los comentarios hirientes de Yuria, y luego veía lo que Ruby publicaba, se sentía todavía más chiquita.

Por eso, para cuidarse, Sania había bloqueado todas las publicaciones de los Talco, como si no existieran.

Ojos que no ven, corazón que no siente.

Y no solo con Ruby: ni siquiera con el tío se había visto en tres años.

Sania no recordaba haber sido tan cercana con ella.

—Cuando llegué no pensé que estarías ocupada. Quise pasar a tu oficina a sentarme tantito, pero tu recepcionista no me dejó… ¡me sacó! —Ruby, de inmediato, le echó tierra a la muchacha.

Sania volvió a fruncir el ceño.

—Solo siguieron las reglas.

—Ah, bueno.

—Sania, tu boda ni nos la avisaste. Y estos años ni en Navidad viniste… ¿a poco nos traes coraje?

A Sania le pareció una pregunta demasiado metida. Se le endureció la cara.

—¿No viste el comunicado de “cortar relación” de tu tía?

—Yo y la Sra. Talco ya no somos madre e hija.

En otras palabras: ustedes tampoco eran su familia.

Pero Ruby fingió no entender.

—Ay, Sania, eso lo dijo enojada. ¿De verdad te lo vas a tomar tan a pecho?

—Es tu mamá de sangre. Así eres bien mala hija.

Ahí Sania ya estaba harta.

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