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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 919

Valerio comenzó a caminar lentamente, siguiendo los pasos de Erika.

Alma se aferraba al cuello de su padre, apoyando su cabecita en el hombro de él. Su vocecita aún temblaba un poco:

—Papá, soñé algo horrible. Un monstruo gigante me estaba persiguiendo.

—¿Ah, sí? ¿Y mi niña fue valiente y logró escapar? —preguntó Valerio con dulzura, mientras le daba palmaditas suaves en la espalda.

—Corrí y corrí, pero el monstruo era muy rápido, no podía despistarlo —respondió Alma, frunciendo su pequeño ceño, como si estuviera reviviendo aquella pesadilla.

—No te preocupes, papá ya llegó. Papá siempre te va a proteger para que ningún monstruo te haga daño —le aseguró Valerio, mirándola con una devoción inquebrantable.

Al escucharlo, Alma asintió con todas sus fuerzas.

—Sí, yo sé que mi papá es el más fuerte de todos. Si papá y mami están conmigo, yo ya no le tengo miedo a nada.

Tras decir esto, le plantó un besito en la mejilla a Valerio, mostrándole su sonrisa más dulce.

El tierno gesto de su hija logró sacarle una sonrisa. Valerio la llevó hasta la cama, se sentó con ella y continuó platicando en voz baja hasta calmarla por completo.

Erika salió en silencio hacia el balcón. La fresca brisa nocturna acariciaba su rostro mientras se quedaba ahí, inmóvil, escuchando las voces cálidas de padre e hija provenientes de la habitación.

Había algo hipnótico en esas voces que lograba apaciguar su alma. Se dejó envolver por ese instante de paz, permitiendo que sus pensamientos vagaran libremente.

Poco a poco, las voces se fueron apagando, sumiendo al mundo entero en el silencio. Fue entonces cuando una fragancia inconfundible la envolvió; era ese aroma tan característico de Valerio. El aroma la trajo de vuelta a la realidad de golpe.

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