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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 880

—¿Estás segura de que no vas a pedir perdón? —preguntó Sebastián, con una voz tan fría que cortaba.

Luciana lo miró, y al ver la seriedad en su rostro, sintió un nudo en el estómago. Aun así, su orgullo le impedía ceder.

—No voy a hacerlo. Ni que fueran la gran cosa —dijo, intentando mantener su postura arrogante.

Sebastián la miró con absoluta decepción. Sentía que su novia era demasiado infantil e irracional. Negó con la cabeza y se dio la vuelta, dispuesto a marcharse. Al ver que Sebastián realmente la iba a dejar allí, Luciana entró en pánico. Corrió hacia él y le agarró el brazo con desesperación.

—¡Sebastián, no te vayas! ¡Está bien, me disculpo, pero no te vayas! —suplicó, con la voz quebrada por el llanto.

Sebastián se detuvo y la miró. En sus ojos ya no había ni un rastro de la ternura que solía tenerle; solo quedaba una fría indiferencia.

—Hazlo rápido —exigió con fastidio.

Luciana se secó las lágrimas de un manotazo y caminó arrastrando los pies hasta quedar frente a Martina y Erika. Con la cabeza gacha, murmuró apenas audible:

—Lo siento. No debí acusarlas sin pruebas ni hacer un berrinche por nada. Les pido que me perdonen. También lamento haberla empujado el otro día, no volverá a pasar.

Sebastián dejó escapar un suspiro de alivio y se apresuró a añadir:

—De verdad, les pido una disculpa por el mal rato de hoy. Espero que puedan olvidar este incidente.

Al ver a Luciana tan patética y derrotada, a Martina se le pasó gran parte del coraje.

Sin embargo, ni siquiera se molestó en dirigirle la palabra a la chica. Simplemente tomó a Erika del brazo, le hizo una seña a Ricardo con la mirada y los tres se dirigieron a la zona de descanso.

Sebastián se quedó en silencio, mirando a Luciana por unos segundos antes de hablar:

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