Erika se apresuró a recoger el bolso y sacó su celular, pero estaba apagado.
Desde el sofá, Valerio observó la escena y caminó a paso rápido hasta pararse a su lado.
Erika le dirigió una breve mirada antes de concentrarse en encender el teléfono. En cuanto la pantalla cobró vida, se quedó helada ante la avalancha de notificaciones. Había infinidad de llamadas perdidas de Valerio durante toda la noche, y muchísimas más de Martina.
No pudo evitar mirar a Valerio de nuevo. Sus ojos seguían inyectados en sangre y sus pestañas parecían ligeramente húmedas. Cuando antes había estado con la cabeza gacha cubriéndose el rostro, ¡¿realmente había estado llorando?!
Un estremecimiento recorrió a Erika. Trató de calmarse y, con manos temblorosas, marcó el número de Martina. Apenas empezó a timbrar, Valerio le arrebató el celular y activó el altavoz.
Martina contestó en un segundo, y su voz sonó ensordecedora:
—¡¡¡Eri!!! ¡Por fin regresas la llamada! ¿Dónde estás? ¿Estás bien? ¡Valerio te buscó toda la maldita noche, pensamos que Lorena te había secuestrado! Casi nos morimos del susto...
Antes de terminar la frase, Martina rompió a llorar.
Erika estaba completamente desconcertada al escuchar eso, pero los sollozos incesantes de su amiga también la hicieron llorar.
Se apresuró a preguntar con voz entrecortada:
—Marti, ¿no fuiste tú quien me mandó un mensaje ayer por la tarde para vernos? Yo... yo llegué aquí y no te encontré, yo...
Erika no pudo seguir hablando. Tenía la vaga sospecha de que alguien le había tendido una trampa terrible, y el lugar donde se encontraba ahora hacía que la situación fuera casi imposible de justificar. La impotencia la inundó al instante.
Pronto, la voz de Martina volvió a sonar por el altavoz:
—Eri, ¿de qué hablas? Me robaron el celular ayer por la tarde. Compré uno nuevo casi en la noche para poder recuperar mi chip. Además, estuve toda la tarde en el set de grabación; te llamé justo antes de empezar, pero después de eso no volví a contactarte.
Erika cerró los ojos, sintiéndose profundamente frustrada. El número del que provino el mensaje era definitivamente el de Martina. ¿Cómo podía estar pasando esto?

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón