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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 850

Julián apretó la tarjeta con fuerza en su mano; su voz sonó apagada y distante:

—Marti... ¿Me rechazas porque no gano tanto como tú?

Martina se sorprendió. De inmediato se dio cuenta de que sus palabras habían sonado mal, pero no era su intención herirlo.

Intentó suavizar las cosas con una sonrisa tranquilizadora.

—Julián, no empieces a imaginar cosas que no son. Lo digo porque hace poco que te graduaste y apenas estás empezando a tener tu propio sueldo, deberías ahorrar para ayudar a tus papás. Eres brillante y muy trabajador. Te aseguro que en un par de años vas a estar ganando muchísimo más que yo.

Sus ojos reflejaban una sinceridad absoluta; de verdad esperaba que él comprendiera su punto de vista.

Sin embargo, sus palabras resbalaron sobre el muro de inseguridades de Julián. Con un gesto obstinado, metió la tarjeta a la fuerza en el bolso de ella.

—Puede que ahora no tenga mucho, pero todavía me alcanza para comprar un teléfono de unos miles de pesos. Tómala, la contraseña es tu fecha de cumpleaños. Me voy.

Sin darle tiempo a responder, Julián dio media vuelta y se marchó a paso acelerado.

Martina se quedó mirando su espalda mientras se alejaba, con la tarjeta en la mano y un sabor amargo en la boca.

Al recordar la expresión de dolor en el rostro de él, la culpa la invadió. Sabía que a veces era demasiado franca al hablar y terminaba pisoteando el orgullo de Julián sin querer.

Soltó un suspiro profundo, negó con la cabeza y comenzó a caminar hacia la salida.

Pero justo cuando estaba por cruzar la puerta, Gustavo le bloqueó el paso. Él la miró desde arriba con una expresión que era difícil de descifrar.

—¿Qué pasa? ¿Tu noviecito te acaba de dar su mesada?

—¿Y a ti qué te importa? —respondió Martina con fastidio, intentando esquivarlo.

Pero Gustavo se movió, cerrándole el paso de nuevo.

—Marti, él no es el indicado para ti.

Ella frenó en seco. Ya harta de la situación, se cruzó de brazos y lo taladró con la mirada.

—Ah, claro. ¿No es el indicado para mí, pero tú sí?

Gustavo no perdió la compostura. Esbozó una media sonrisa y contestó con calma:

—Sigues teniendo el mismo sentido del humor de siempre.

Martina tomó aire profundamente y dijo con voz gélida:

—Hoy no estoy de humor. Más te vale que te quites de mi camino.

Al notar la irritación real en su voz, Gustavo frunció un poco el ceño. Adoptando una pose caballerosa, asintió levemente y se hizo a un lado.

Capítulo 850 1

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