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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 820

Sintiendo el profundo cariño y protección de Leonardo, el corazón de Erika se llenó de una cálida tranquilidad. Respiró hondo para serenarse y fue directo al grano:

—Leo, ¿podrías invitar mañana a la casa a todas las personas que asistieron al cumpleaños de la abuela? Incluyendo a Yolanda. Necesito hacer un anuncio de extrema importancia.

Leonardo retiró la mano y la observó con atención. Conocía el carácter de Erika; si no le decía de qué se trataba en ese instante, era inútil presionar.

Sin embargo, reunir de imprevisto a tantas personas ocupadas no iba a ser tarea fácil.

Tras sopesarlo un momento, respondió:

—Haré todo lo posible, ¿de acuerdo?

Erika no retrocedió ni un milímetro.

—No, Leo. Tiene que ser toda la gente que estuvo el día de la fiesta. Invéntate la excusa que sea necesaria, pero tienes que lograr que todos estén ahí.

Leonardo frunció el ceño, lo pensó durante un largo rato y finalmente asintió.

—Está bien, empezaré a hacer las llamadas esta misma noche. Nos vemos mañana al mediodía en la casa, ¿te parece bien?

Erika asintió repetidas veces, visiblemente aliviada. Enseguida, tomó las bolsas de las manos de su hermano.

—Leo, tienes los ojos inyectados en sangre, seguro que no dormiste nada. Vete a descansar, yo les llevaré esto.

—De acuerdo. Diles a mamá y a Yolanda que se vayan a la casa. La abuela no despertará pronto, mandaré a un par de empleados para que se queden haciendo guardia.

—Hecho.

Después de que Leonardo se marchó, Erika se quedó sola en el pasillo durante un rato antes de entrar a la zona de espera de terapia intensiva.

Al ver a Erika entrar cargada de bolsas, Liliana habló con voz ronca:

—Eri... viniste.

Erika dejó las cosas sobre los asientos y le habló con dulzura.

Capítulo 820 1

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