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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 681

Los hombres se miraron en silencio por un momento, y Erika solo pudo ver que los labios de Valerio se movían, aunque no lograba descifrar qué estaba diciendo.

Pasaron varios minutos hasta que Valerio finalmente bajó de su auto.

Caminó directamente hacia el frente del vehículo, tomó a Erika del brazo y la jaló hacia él.

—Ven a comer conmigo.

Erika forcejeó para soltarse, sin molestarse en ocultar su mala cara ni su tono cortante.

—Valerio, suéltame. ¿De verdad tienes que hacer un espectáculo en público? Además, ¿qué te importa con qué hombre me veo?

Valerio la miró fijamente a los ojos.

—¿Te gusta él?

Erika se quedó callada. Simplemente le dirigió una mirada cargada de emociones encontradas a Adrián. La expresión de él era mucho más sombría que hace unos momentos, y ya había encendido el motor de su auto.

Entonces, la voz de Valerio volvió a resonar junto a su oído.

—Eri, sé que ustedes han sido muy unidos desde niños. Pero, sin Martina presente, ¿te parece apropiado verte a solas con él?

Valerio hizo una pausa, recorriéndola con la mirada antes de continuar.

—¿No lo entiendes? Te lo explicaré. Desde la perspectiva de un hombre, que aceptes salir con él a solas es igual a darle una oportunidad. Al menos, eso es lo que él va a pensar. ¿Acaso quieres ilusionarlo y arruinarle la vida entera?

Erika se quedó sin palabras. Lo que decía Valerio tenía sentido; el hecho de que ella no tuviera intenciones románticas no significaba que Adrián no las albergara.

—Vamos, acompáñame a comer. Te dejaré volver en cuanto terminemos —dijo Valerio, tirando suavemente de ella hacia su auto.

Una vez que se sentó en su escritorio, sacó su teléfono. Tenía un mensaje de texto muy largo de Adrián.

*«Eri, parece que esa actitud dominante y controladora que él tenía hace años ha vuelto a aparecer. Me fui porque no quería ponerte en una situación incómoda. Hoy solo vine a hacerte una pregunta... Me voy a trabajar al extranjero. ¿Estarías dispuesta a llevarte a los niños y venir conmigo? Te juro que pasaré el resto de mi vida cuidando de ti y jamás permitiré que tus hijos sufran lo más mínimo. Sé por todo lo que has pasado últimamente y sé que esas cosas no te dejan en paz. Si de verdad quieres deshacerte de él por completo y vivir una vida tranquila, la única salida es irte del país. Te daré una semana para que me des tu respuesta.»*

Erika miró la pantalla, con el corazón latiendo desbocado.

Al principio, sí había pensado en irse del país, pero no tenía dinero. Ahora, aunque tuviera los recursos para hacerlo, sabía que no podía irse con Adrián. Estaba completamente segura de que no lo amaba, y preferiría quedarse soltera toda la vida antes que conformarse con vivir junto a un hombre por el que no sentía amor verdadero.

Más tarde, cuando nacieron los niños y con la ayuda de Leonardo, su carrera despegó rápidamente y su vida empezó a mejorar. Pero todo el amor y el vínculo que desarrolló al criar a sus hijos despertaron en ella un deseo profundo y desesperado por encontrar a sus verdaderos padres biológicos.

Se la pasaba trabajando hasta el cansancio, mientras investigaba su pasado a escondidas.

Si no fuera porque acababa de encontrar una pista sobre su verdadera familia, tal vez habría considerado seriamente la opción de irse al extranjero. Ahora tenía suficiente dinero para darle una buena vida a sus hijos y evitar que la familia Ramírez se los arrebatara.

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