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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 668

Al día siguiente.

Erika terminó de arreglar unos asuntos en su estudio y se dirigió apresuradamente a la casa de la familia Romero.

Al llegar a la puerta, escuchó la voz de dos mujeres conversando en el interior.

Se detuvo un momento para asomarse. En los sofás de la sala de estar, junto a Liliana Yáñez, había otra mujer.

Parecía unos años menor que Liliana, también con un aire de gran elegancia. Por su forma de vestir, era evidente que provenía de una familia acomodada, aunque sus ojos mostraban signos de haber llorado recientemente.

Temprano por la mañana, justo al empezar el horario laboral, Liliana la había llamado pidiéndole que fuera de inmediato porque había una urgencia. Al parecer, había llegado una visita inesperada.

Erika pensó en dar una vuelta por el jardín y esperar a que terminaran de hablar para entrar.

Sin embargo, una empleada ya la había visto y la saludó:

—La señorita ha llegado.

El saludo fue en voz alta, así que Erika entró con naturalidad:

—Mamá.

Liliana se levantó rápidamente para recibirla, mientras la empleada le sonreía y le ayudaba a cargar las numerosas bolsas y cajas que traía en las manos.

—Erika, ven, te quiero presentar a alguien. —Liliana la tomó del brazo y la llevó hacia el sofá—. Ella es la esposa de tu tío, Mariana Torres.

Erika asintió con cortesía y saludó:

—Mucho gusto, señora.

—Hola, hola, querida. Ven, siéntate —respondió Mariana, limpiándose suavemente las lágrimas de los ojos y pidiéndole amablemente que tomara asiento.

Liliana hizo que Erika se sentara a su lado, pero le apretaba la mano de vez en cuando. Erika sintió que su madre intentaba decirle algo, y aunque ya estaban sentadas, no le soltaba la mano.

Liliana miró a Mariana y dijo:

—Cuñada, ya que la niña está aquí, háblale con sinceridad.

Erika frunció el ceño, pero no dijo nada. ¿Qué asunto podría tener con ella esta mujer a la que nunca había visto?

Erika estaba aún más perdida. En ese momento, Liliana intervino con voz suave:

—Mariana, parece que Valerio no le ha contado nada a Erika. Será mejor que seas más directa.

La expresión de Mariana se llenó de sorpresa, seguida de un tono de disculpa:

—Erika, Magdalena... en un momento de confusión, cometió un error. Ella... ella fue quien publicó ese hilo difamatorio sobre ti y los niños en internet. Cuando Valerio descubrió que fue ella, decidió no dejarlo pasar.

Erika se quedó atónita. De repente, se puso de pie y exigió saber, con voz severa:

—¡No tengo ningún problema con ella, ni siquiera hemos cruzado palabras! ¡¿Por qué me difama?! ¡¿Y por qué difama a mis hijos?!

Mariana palideció de vergüenza:

—Erika... siéntate, por favor. Escúchame primero, ¿sí?

Liliana también le dio un tirón a la mano de Erika, indicándole que se sentara.

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