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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 609

Al escuchar que se trataba de un tema de negocios, Erika adoptó su tono profesional:

—Tome asiento, Diego.

El asistente se sentó frente a ella y comenzó su reporte:

—Aquí tiene el informe de ganancias generadas por el 'Club Caramelo'. Las cifras superaron nuestras expectativas por mucho; el excedente calculado es bastante considerable. Como recordará, el contrato estipula claramente que cualquier ganancia que exceda la proyección pertenece íntegramente a ustedes, y el método de pago queda a discreción del Grupo Ramírez. Por favor, revíselo.

Erika tomó la carpeta. Al ver las cifras del reporte financiero, se quedó completamente atónita. Luego revisó el otro documento que Diego le había entregado y no pudo evitar soltar una sonrisa irónica.

Resultaba evidente que la verdadera intención de Valerio al hacer ese trato con "Tiempo Efímero" siempre había sido acercarse a ella y usar ese dinero como una excusa para congraciarse.

Ya de por sí, el pago inicial del contrato era varias veces superior al del mercado, ¡y ahora le estaban entregando todos los ingresos adicionales!

¿En qué universo existía un cliente tan generoso que sacaba dinero de sus propios bolsillos para regalárselo a la otra parte?

Erika empujó los documentos de vuelta hacia Diego y dijo con frialdad:

—Dígale a su jefe que, aunque el contrato diga que el excedente nos pertenece y es legalmente válido, no tiene ningún sentido lógico. No pienso aceptar esto.

Frente al rechazo que Valerio ya había pronosticado, Diego no pudo evitar admirar internamente la astucia de su jefe. Mantuvo su sonrisa impecable, abrió su maletín y sacó unas escrituras junto a un pesado manojo de llaves, poniéndolos sobre el escritorio:

—Señorita Milán, yo solo sigo órdenes, no me ponga en una posición difícil. Como le mencioné, la forma de compensación la decidimos nosotros. Usted mejor que nadie sabe que, tras el escándalo y el encarcelamiento de esos dos directivos, el Grupo Ramírez pasó por una auditoría y las cuentas están congeladas. Sin embargo, tenemos muchísimos activos inmobiliarios. Aquí tiene las escrituras y las llaves de Villa Luna Blanca. Esa es nuestra forma de pago. Ya está totalmente amueblada y acondicionada, lista para mudarse de inmediato.

Erika se quedó muda:

Amelia frunció el ceño:

—Ahí está el detalle, eso pasa porque no me haces caso.

Erika soltó una risita nerviosa:

—Oye... cuando abrí el estudio hice lo que me dijiste, acepté todos los regalos y las flores, y ya viste que no sirvió de mucho. Pero Villa Luna Blanca cuesta una fortuna, vale casi lo mismo que una mansión histórica. Me lo está regalando descaradamente. Si me dijeras que las ganancias extra alcanzan para un departamento bonito, te lo creería.

Amelia exhaló un suspiro de desesperación:

—Ay... amiga. Si yo estuviera en tu lugar, agarraba las llaves sin pensarlo. Imagínate, te mudas, contratas a un par de muchachas para que te ayuden, y los niños tendrían un jardín enorme para correr y ser felices, ¿para qué te rompes tanto la cabeza? Además, él te debe muchísimo. Si te lo quiere dar a fuerzas para comprar tu perdón, pues hazte la ciega y recíbelo. Fíjate en los documentos, ¡están perfectos! Hasta se tomaron la molestia de buscarte la excusa perfecta para que lo aceptes sin remordimientos, y lo mejor de todo, sin ningún compromiso.

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