Sania sonrió.
—No hace falta. Ese rendimiento se lo quedan ustedes en el área de negocios, no me lo repartan.
Leandro la miró con todavía más respeto. No pudo evitar pensar que los jóvenes venían empujando fuerte.
—Entonces… en nombre de mi gente, gracias, directora Belte.
Él entendía: Sania le estaba dejando un favor.
Y los favores siempre se devuelven.
Solo que el cuándo… lo decidiría Sania.
Esa tarde era la junta de accionistas.
Julián llevaba un montón de cosas preparadas para ponerle trabas a Sania, pero no se imaginó que varios accionistas pequeños se pondrían de su lado.
—La Sra. Belte es capaz. Recursos Humanos se le queda chico. Mejor pásenla al área de negocios a que se empape más; capaz y hasta mejora los ingresos.
—Yo también estoy de acuerdo. Justo le pregunté a Leandro y no tiene problema.
Julián quería usar a los demás accionistas para presionarla, y terminó empujándola directo al área de negocios.
Y Sania lo aceptó con una sonrisa, uno por uno.
Ella sabía que la próxima vez que cambiara de área, el puesto que iba a reemplazar sería el de Julián.
Apenas Sania salió, también publicaron el anuncio del ascenso de Guillermo a director.
Guillermo estaba conmovido.
—Sra. Belte… antes pensé mal de usted. Fui injusto.
Sania sonrió apenas.
—Ponte a trabajar bien.
Ganar a alguien difícil y ponerlo a tu favor era más sencillo que cambiarlo.
-
Sania captó el gesto de Evaldo.
Lo citó para cenar afuera y, de paso, salió una hora antes para comprarle un regalo.
Dio vueltas por varias tiendas y al final pensó que lo mejor era comprar dos corbatas a juego: una para Evaldo y otra para “su pareja”.
Antes, Sania creía que Jacob era la pareja de Evaldo. Ahora parecía que Jacob solo era un amigo igual de desordenado.


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