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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 55

La llamada de Sania, Evaldo la escuchó a medias.

—Ah, mira nada más… ¿hoy ya no eres la ovejita tierna?

Sania se molestó un poco.

—Sr. Camoso, ¿por qué te gusta tanto andar escuchando llamadas ajenas?

—Bah, malagradecida —soltó Evaldo—. ¡Ese día ni debí ir a rescatarte!

Sania supo que metió la pata y enseguida sonrió, tratando de arreglarla.

—Sr. Camoso, si no te gustó el regalo del crucero… ¿te regalo otra cosa?

Evaldo la miró fijo, y se le dibujó una sonrisa en los labios.

—Va.

—Entonces… te regalo un par. Unos relojes para pareja.

Sania se quedó tiesa un segundo y luego preguntó con muchísimo cuidado:

—¿De… de hombre con hombre, o de hombre con mujer?

La sonrisa de Evaldo se borró de golpe.

—¡De hombre y mujer!

—Srta. Belte, creo que no hace falta que te explique qué significa “para pareja”, ¿verdad?

Sania forzó una sonrisa y apretó los labios.

Este hombre de verdad era un sube y baja.

Iba todo bien… y de la nada se le cruzaba el cable.

-

Yuria se dio cuenta al instante de que la habían bloqueado.

Cuando Alejandro le preguntó, ella ni se atrevió a decirle eso.

Alejandro dio por hecho que ya había calmado a su hija.

Era la primera vez que Yuria veía a su hija “tranquila” hacer un berrinche.

Aceptaba que sí tenía un poco de favoritismo, pero el papá ya no estaba; ella tenía que pensar en el futuro de la niña.

Si no trataba bien a Noa, ¿cómo iba a mantenerse firme dentro de la familia García?

Noa miró a su mamá, con mala cara, y luego al padre, igual de serio.

—Papá, mamá… ¿otra vez vino mi hermana a armar lío?

Ese “otra vez” sonó a veneno. A querer meter cizaña.

—Noa, si Sani fuera la mitad de considerada y madura que tú…

Con una sola frase, Yuria halagó a las dos personas a la vez, y a ambas les alivió el ánimo.

Noa sonrió, dulce.

—Mamá, quizá Sania todavía está enojada conmigo.

—A lo mejor no sabes, pero antes, cuando ella trabajaba como secretaria con Marco… como que le tenía… ya sabes… esas intenciones.

—¿Qué? —Yuria se sobresaltó—. ¿De verdad pensaba eso?

—Sí —Noa fingió ser comprensiva y sonrió—. Pero Marco solo me quiere a mí, así que tampoco la culpo por odiarme.

—No te preocupes, ya no va a volver a molestarlos. Además, ella ya se ca—

—¡Ya! —Alejandro la interrumpió—. Yo creo que Sani ya no siente nada por Marco. Coman.

Noa miró con desconfianza a su papá y luego lanzó una mirada a Yuria.

Se quedaron a medias… ¿qué estaban ocultando?

¿Había algo que ni a su hija consentida podían decirle?

Como ese día Noa tenía almuerzo con Marco, no le dio más vueltas. Subió a arreglarse y maquillarse.

Marco apartó el mediodía para pasar por Noa a su casa. Noa seguía con ese look rosadito, tierno, casi de muñeca.

Marco a veces sentía que, parados juntos, parecían un adulto y una niña.

Capítulo 55 1

Capítulo 55 2

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