En la casa de Sania, solo había quedado una empleada: Lucía. Ella se encargaba de la limpieza y lo básico; la cocina la tomó Sania.
Brenda, por el momento, también se había mudado a la casa grande de la familia Camoso.
El equipo del programa llegó a instalar cámaras.
Evaldo se quedó al lado, supervisando.
—Oye, ¿también van a poner cámara en el cuarto? —preguntó.
El camarógrafo se quedó un segundo en blanco. Parecía incluso un par de años menor que Evaldo, así que lo de “oye” le quedó raro.
—Señor Camoso, esta cámara tiene que ir, pero en la noche ustedes la pueden tapar.
—Tranquilo, aunque el programa sea en vivo, a esas horas casi nadie se va a quedar viendo una pantalla oscura.
A Evaldo no le gustó.
—No creas. Mejor pónganla en el cuarto de al lado. En el de visitas, pues. ¿Sí o no?
El camarógrafo no pudo con él y terminó cediendo.
Cuando el personal entró al baño para seguir instalando, Evaldo volvió a salir a protestar.
—¿En el baño también?
—Señor Camoso, tranquilo. Esa cámara solo apunta hacia el espejo, acá. No va a enfocar otras zonas. Igual, cuando se bañen no los van a grabar, y también la pueden tapar.
—No. Mi esposa está embarazada. ¿Y si se pone a subirse y bajarse para taparles la cámara y se cae? ¿Quién responde?
El equipo lo pensó y, la verdad, tenía sentido. Al final, pusieron una cámara extra en el cuarto, apuntando hacia el área del baño para que se escuchara lo que pasara por ahí, sin necesidad de poner una dentro.
Tatiana se encargó de repasar el plan con Sania.
—Sani, mañana entramos al aire a las diez de la mañana. ¿Puedes intentar estar despierta antes de esa hora?
—Sí, yo normalmente me despierto como a las ocho y media.
Últimamente Sania estaba aprendiendo a hacer caldos, así que a las ocho y media ya andaba moviéndose en la cocina.
Recién a las nueve y media se sentaba a comer algo caliente.
Se había enviciado con cocinar, lo disfrutaba un montón, y no le daba nada de asco lo que hacía.
Lucía solo la ayudaba a preparar ingredientes para que la señora no se agotara.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Oops! Casada con el chico equivocado