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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 265

Apenas bajó del avión, Sania quedó conquistada por esa costa transparente, como de vidrio.

—¡Este mar está demasiado bonito!

Con un vestido azul, se paró frente al agua y sonrió, radiante.

El viento le movió el vestido hasta las pantorrillas. Su piel clara se veía hermosa, imposible de ignorar.

Los ojos de Evaldo se oscurecieron. Se pasó la lengua por los labios.

—¿Te gusta?

Sania, sin notar el peligro, se acercó más.

—¡Me encanta!

—Allá hay camastros. ¿No querías tomar el sol?

—Pero si me bronceo, ¿qué? ¿Quieres que te ponga bloqueador?

Sania, confiada, respondió:

—Espérame, primero voy a cambiarme por un traje de baño.

—Claro.

Evaldo estaba encantado.

Pero cuando Sania salió con un traje de baño de manga larga, bastante cerrado, a él se le borró la sonrisa.

—Amor… ¿así te vas a asolear?

Sania parpadeó, tranquila.

—Sí. ¿Algún problema?

—Así ni necesito bloqueador. Con que me cuide la cara, ya.

Así que estaba cuidándose de él.

Evaldo siguió insistiendo, con tono suave.

—¿No te va a dar calor?

—Aquí hace como treinta grados. No quiero que te dé un golpe de calor.

—No. Yo soy friolenta. El calor no me hace nada.

No le dejaba por dónde.

Sania se recostó con elegancia sobre la toalla de playa, enterró la cara en los brazos, sintiendo el calor del sol en la espalda. Era una delicia.

Evaldo, con sandalias, se acercó despacio.

Aunque era un traje de baño de dos piezas con manga larga, Evaldo notó que atrás tenía un cordón.

Le ganó la tentación. Se agachó y le dio un toquecito a la mujer, que estaba tirada suavita sobre la toalla.

—¿Quieres masaje?

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