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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 261

Las pupilas de Lionel se encogieron apenas; se notaba que le sorprendía que su hermana supiera eso.

Él tanteó el terreno.

—Ramona, ¿a quién escuchaste andar de chismoso?

Ramona lo conocía: por más tranquilo que se hiciera, cada vez que mentía se le levantaba un poquito la comisura del ojo.

—Hermano, me acordé de algunas cosas del pasado.

—Le pregunté al doctor. El médico que me atendió cuando di a luz dijo que yo tuve un hijo. Ese día fueron ustedes los que me sacaron de ahí.

—Hermano, también sé que papá y mamá no son mis papás biológicos. Son mi tío y mi tía.

Y Lionel, en realidad, solo era su primo.

Lionel tensó la mandíbula y apretó los dedos con fuerza. Se notaba lo inesperado que le resultaba que ella supiera todo eso.

—¿Te acordaste de todo? —siguió probándola, sin perder la compostura.

Ramona negó con la cabeza.

—Me acuerdo de un poco. Pero yo soy la mamá del bebé. ¡Quiero verlo! ¡No puedes quitarme el derecho de ver a mi hijo!

Hasta ese momento, Ramona todavía creía que su hijo seguía vivo.

Lionel soltó un suspiro, con un tono cargado de pesar.

—Ramona… el bebé ya… falleció.

—¿Qué? —abrió los ojos, sin poder creerlo—. ¿Por qué? ¿Cómo va a ser posible? ¡El doctor dijo que mi bebé estaba sano!

Lionel evitó lo importante y eligió qué contar.

—Ramona, un día antes de que naciera el bebé, tu papá y tu mamá tuvieron un accidente de auto. Por el susto, te adelantaste una semana. Después del parto estabas como ida… Y con lo de la muerte de ellos, estabas muy inestable.

—Tu novio de ese entonces ni siquiera sabía que estabas embarazada. En todo el embarazo no apareció. No nos quedó de otra que dejar al bebé con una niñera, pero un día le dio fiebre…

—Tú no aguantaste el golpe doble: lo de tus papás y lo del bebé. Te estrellaste contra la pared intentando quitarte la vida. Por suerte te llevamos al hospital a tiempo y después… perdiste la memoria.

—Mis papás tenían miedo de que volvieras a hacer una locura. Te llevaron al extranjero. Yo me quedé a encargarme de los trámites… de ellos y del bebé.

Ramona se quedó tan impactada que casi se le fueron las piernas. Menos mal Lionel la sostuvo.

—Tú… lo siento mucho. Ya pasó mucho tiempo. Mis papás y yo solo queríamos que empezaras de nuevo.

—Ramona, ¿de verdad no le crees a tu hermano?

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