Iván había querido ayudar a su papá a acercarse a Ramona, pero no le salió como esperaba.
Cuando Ramona bajó, vio que Sania y los demás ya habían regresado.
Sania se sorprendió de verla ahí.
—¿Ramona?
—Sra. Belte.
—Hoy es reunión privada, dime por mi nombre, mejor —dijo ella, sonriendo con amabilidad.
Ramona se puso tensa, sin saber cómo explicar por qué estaba ahí.
Roque dio un paso y se colocó detrás de ella. Luego, con naturalidad, le rodeó el hombro.
—Les presento a mi novia, Ramona.
—Y a estos dos… creo que ya los conoces.
Evaldo chasqueó la lengua, divertido.
—Mira nada más, hermano. Sí que vas rápido.
Roque miró la mano de Evaldo, entrelazada con la de Sania, y se le curvó un poco la boca.
—Tú tampoco te quedas atrás.
Los dos hermanos se entendieron con medias palabras, como siempre. La única realmente sorprendida era Sania.
Se quedó con los labios entreabiertos un buen rato, hasta que por fin reaccionó. Pero enseguida mostró buena intención.
—Ramona, ¿quieres que te lleve a dar una vuelta?
Ramona sonrió.
—Sí, vamos.
Sania la llevó a caminar por el jardincito.
—Tú y Roque… dime la verdad. ¿Tú quisiste esto, no?
Ramona se quedó quieta un segundo y luego explicó, directa.
—No somos pareja de verdad. Claro, lo de fingir sí fue por voluntad propia. Pero esto… te pido que no se lo cuentes a nadie.
Sania se sorprendió por lo tranquila que lo decía.
—No te preocupes, no voy a decir nada.
—Te lo pregunté porque… me dio miedo pensar que quizá yo te metí en problemas.
Después de todo, cuando ella llevó a Ramona a conocer a Evaldo, de algún modo eso también la conectaba con Roque.
—No, para nada. Es que en mi casa me traen con presión… ya sabes que acabo de terminar con mi ex. No me quedó de otra.
Sania entendía demasiado bien.
—Sí, así es. Pero no pensé que a ti también te presionaran para casarte.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Oops! Casada con el chico equivocado