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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 256

10 AÑOS… CAPÍTULO 47. Un hombre herido

Su mente estaba en un lugar lejano. Demasiado lejano como para que alzara la voz y alcanzara la realidad. No sabía si estaba consciente o no. Solo escuchaba a veces voces que reconocía y otras veces gritos, y otras intentaba entender el disparo… y otras ni siquiera sabía que le habían disparado.

Pero en medio de todo aquello empezó a escuchar voces que sí reconocía.

—Jordan... ¿dónde está Byron? —oyó la voz inconfundible de Katerina y su primo tardó unos segundos en reaccionar.

—¿Byron?

—Sí. No lo he visto desde que llegué.

Jordan parpadeó varias veces, como si aquella pregunta acabara de sacarlo de un trance.

—No lo sé… —Su voz sonó insegura—. Quedamos en vernos aquí para ver si mi padre seguía en el departamento... ya debería haber llegado.

Katerina sintió un escalofrío y negó lentamente con la cabeza.

—Más bien creo que llegó antes que tú. Jordan… mi tío Kolya rastreó los teléfonos antes de que viniéramos, y el teléfono de Byron también aparecía aquí.

El color desapareció completamente del rostro de Jordan. Durante un segundo ninguno de los dos dijo nada y entonces ambos reaccionaron.

—¡Byron! —Jordan empezó a abrir una habitación tras otra tan rápido como su cojera se lo permitía—. ¡Byron!

En ese momento Angel llegaba acompañado de un desconocido, pero no se detuvo cuando vio la urgencia.

—¡Registren toda la casa! —les dijo Katerina y ellos se lanzaron también a abrir puertas.

Dormitorio principal. Despacho. Cocina. Baños. Nada. Jordan llegó al cuarto de invitados para ver completamente revuelto y por un segundo dejó de respirar.

—¿Byron?

Entonces escuchó un sonido, un quejido casi imperceptible que lo hizo girar la cabeza.

Un gemido débil provenía del otro lado de la cama, y Jordan rodeó el colchón, sintiendo que la pesadilla todavía no había comenzado.

—¡No...!

Byron estaba tirado en el suelo. Había sido arrastrado torpemente hasta quedar oculto detrás de la cama, y su camisa estaba completamente empapada de sangre. Una mano seguía presionando inútilmente el costado del abdomen y respiraba con dificultad.

Jordan cayó de rodillas junto a él.

—¡Byron!

Pero él apenas consiguió abrir los ojos.

—Llegaste...

—No hables. Ya viene la ayuda.

Y Jordan estaba seguro de eso porque Ángel ya estaba gritando hacia el pasillo.

—¡Necesitamos otra ambulancia! ¡Ahora!

Uno de los policías llegó corriendo y alzó inmediatamente su radio.

10 AÑOS… CAPÍTULO 47. Un hombre herido 1

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