10 AÑOS… CAPÍTULO 48. A ti
Las horas se volvieron dolorosas, porque aquello no terminaba con que Byron sobreviviera, todavía tenían que capturar a Angela y cerrar aquel ciclo de terror que habían implantado las mujeres Blackwood.
Pero mientras Jordan se encargaba de eso. Giulia parecía que había perdido la sombra frente a la puerta de aquel quirófano. Al final Katerina había sido ingresada en el mismo hospital, como prevención por el bebé después de semejante impacto emocional, y en su habitación estaban, sumidos en un silencio que se hacía más insoportable con cada minuto.
Nadie quería alejarse demasiado del teléfono ni del pasillo, como si hacerlo pudiera cambiar de alguna manera lo que estaba ocurriendo en el quirófano… hasta que la puerta se abrió de golpe y Giulia entró prácticamente corriendo, con los ojos llenos de lágrimas y una sonrisa temblorosa.
—¡Sobrevivió! —exclamó sin siquiera detenerse a recuperar el aliento—. Byron sobrevivió a la cirugía. Acaban de llevarlo a cuidados intensivos y todavía está muy delicado, pero el médico dice que va a sobrevivir.
Su madre fue la primera en llegar hasta ella y abrazarla. Su padre las envolvió a ambas casi inmediatamente, y durante unos segundos Giulia simplemente se dejó sostener mientras lloraba contra el hombro de su madre.
Katerina cerró los ojos con alivio, mientras Jordan bajaba la cabeza y soltaba lentamente el aire que parecía llevar horas conteniendo.
—Gracias a Dios —murmuró.
Alexei observó a Giulia durante unos segundos y entonces ladeó la cabeza.
—Ahora que sabemos que el hombre no se va a morir, tengo una pregunta importante: ¿Cuándo piensas reconocer que estás enredada con el otro Blackwood?
Giulia abrió la boca con expresión azorada, pero era verdad, ya no había forma de negarlo. Había tratado de disimularlo porque las cosas entre su hermana y Jordan no iban de la mejor manera, pero ahora que parecían haber superado el drama, se daba cuenta de que ni siquiera sabía cómo decirlo.
—¡Yo no...!
—Vamos, chica, casi atravesaste tres paredes cuando te dijeron que estaba en cirugía —rio Alexei.
—¡Le dispararon! —se defendió ella.
—Sí, pero yo también estoy aquí y no me abrazaste cuando llegaste —bromeó su padre.
—Porque nadie te disparó.
Alexei se señaló el pecho con un gesto dramático.
—Pero podría pasar en cualquier momento. Soy un hombre con una vida peligrosa.
—Eres un idiota con demasiado tiempo libre —replicó Giulia, limpiándose las lágrimas y besando a su padre en la mejilla.
La risa de Katerina fue la primera. Después rio su madre, luego Kolya y finalmente hasta Jordan terminó sonriendo. Durante unos segundos, el peso de aquella pesadilla pareció disminuir, y Alexei levantó ambas manos.
—Ríanse todo lo que quieran. ¡Cuando esos dos aparezcan casados dentro de seis meses, quiero que recuerden quién lo dijo primero!
Y nadie iba a discutirle eso.
Después de ese día, por suerte, —o quizás porque Giulia era la clase de mujer que no aceptaba un “no” por respuesta ni siquiera contra la muerte—, Byron estuvo mucho más estable. La cirugía había salido bien, sus constantes habían mejorado y los médicos ya hablaban de una recuperación favorable. Sin embargo, seguía en cuidados intensivos y las visitas estaban restringidas.
¡Muy restringidas! Por eso la única que miraba a todos con cara de asesina y acompañaba a Byron a tiempo completo.


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