10 AÑOS… CAPÍTULO 45. Malas intenciones
Giulia se quedó inmóvil mientras veía a Amanda pelear por odiarla incluso cuando parecía que se estaba desangrando. Tenía una larga herida en el costado, pero eso no era suficiente para calmar todo el rencor y la obsesión de aquella mujer. Amanda no era capaz de rendirse ni siquiera después de provocar un accidente, ni siquiera después de salir herida, y eso ya hablaba más de su estado mental que cualquier psiquiatra.
—Amanda…
—¡Él es mío! —siseó ella con la boca llena de sangre y Byron palideció.
—Cállate….
—Siempre... fue mío. Tú te metiste en medio… —jadeó ella desesperada.
—La ambulancia está llegando —dijo Alexei mientras hablaba con emergencias—. No la muevan más.
Amanda tosió y la sangre se escurrió de sus labios mientras miraba a Byron a los ojos.
—Otro accidente...
Él achicó los ojos sin comprender y se acercó más porque ella apenas podía susurrar ya.
—¿Qué?
Amanda sonrió débilmente.
—Tenía que... funcionar otra vez.
Y en ese momento Giulia sintió un escalofrío, porque comprendió todo demasiado rápido.
—¿Tú cortaste los frenos?
La mujer no le respondió directamente, solo miraba a Byron como si él fuera todo su mundo.
—Después... no recordarías nada otra vez…
Él retrocedió como si lo hubiera golpeado, porque ahora también entendía la finalidad de todo aquello. Amanda no quería matarlo, quería que perdiera la memoria de nuevo, como si eso fuera simple de controlar.
—Dios mío…
Ella realmente había creído que podía repetirlo. Otro accidente. Otra lesión. Otra pérdida de memoria. Y otra oportunidad para ocupar el lugar de Giulia.
—Estás enferma… —susurró Giulia con asco, porque ya no le alcanzaba para la compasión.
Amanda intentó respirar con desesperación, pero era evidente que sus lesiones eran demasiado serias.
—Solo yo... lo amo.
Las sirenas se escucharon a lo lejos y Byron se quedó mirándola, horrorizado.
—No me amas, estás enferma, intentaste matarme.
Amanda negó apenas, como si le doliera que él no comprendiera su intención.
—No... matarte. Quería… que la olvidaras otra vez…
Byron se levantó, retrocediendo mientras se tambaleaba, y Giulia le sujetó la mano tratando de darle estabilidad.
Las ambulancias llegaron segundos después, y los paramédicos corrieron hacia Amanda mientras otro equipo revisaba a Byron. Él insistió varias veces en que estaba consciente y podía caminar, pero lo obligaron a sentarse mientras examinaban sus heridas.
Giulia no se separó de él, mientras a pocos metros, los paramédicos trabajaban desesperadamente sobre Amanda.


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