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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 253

10 AÑOS… CAPÍTULO 44. Otro accidente

Giulia conducía demasiado rápido y lo sabía.

También sabía que su padre llevaba varios minutos diciéndoselo desde el asiento del copiloto, ¡porque por supuesto que había logrado alcanzarla antes de que saliera del estacionamiento del edificio! Pero apenas conseguía escucharlo por encima de la conversación que salía del teléfono conectado al sistema del automóvil.

—Reduce un poco la velocidad —ordenó Alexei—. No vas a ayudar a Byron si terminas chocando tú también.

—¡Tengo que alcanzarlo!

—Tenemos su ubicación.

—¡Pues dime por dónde! —se desesperó Giulia.

Alexei miró su propio teléfono y señaló la siguiente salida.

—Derecha. Está varios kilómetros por delante.

La voz de Kolya, que estaba conectado a ambos autos, volvió a escucharse por el altavoz.

“Blackwood, necesito que mantengas el vehículo estable”.

“¡Eso intento!”

Giulia apretó el volante.

—Byron.

“Estoy bien, Gio”.

Una sucesión de bocinas sonó al otro lado y después un insulto muy creativo de Byron.

—¡¿Qué pasó?! —gritó Giulia.

“Un imbécil decidió cambiar de carril”.

—Tú eres el que no tiene frenos —replicó ella.

“Por eso considero que debería mostrarme un poco más de respeto”.

Giulia sintió que iba a asesinarlo ella misma si conseguía alcanzarlo vivo.

—¡Deja de hacer bromas! ¡Concéntrate!

“Es mi mecanismo de defensa”, respondió Byron.

—¡Pues consigue otro!

Alexei le puso una mano sobre el brazo.

—Giulia, solo conduce.

Ella respiró profundamente y continuó avanzando, pero escuchó a Byron maldecir otra vez.

“¡Tengo un camión delante!”

“Cambia de carril” ordenó Kolya.

“Estoy intentando...”

Hubo otra bocina, después el sonido de neumáticos. Giulia sintió que el corazón se le detenía.

—¡Byron!

“Sigo aquí”.

—¡Kolya, haz algo! —gritó Alexei.

“¡Estoy dentro!” respondió su hermano. “Ya tengo acceso al sistema. Blackwood, no toques el encendido. Voy a cortar la alimentación progresivamente”.

—¿Qué significa progresivamente? —se asustó Giulia.

“Que el auto no se apagará de golpe. Perderá potencia poco a poco”.

—Hazlo. ¡Ahora!

Giulia aceleró y su padre puso una mano en su hombro.

—Ya casi llegamos a la carretera —dijo Alexei—. Todo estará bien.

En el altavoz se escuchó la respiración de Byron.

“¡Está funcionando…! ¡Oh, Dios, gracias, está funcionando!”.

—¿Estás seguro? —preguntó Giulia.

“Sí. Estoy perdiendo velocidad”.

Ella soltó el aire por primera vez en varios minutos.

—Gracias a Dios.

“¡Gracias a mí! No sabía que me habían cambiado el nombre” gritó Kolya. “Mantén el control hasta que el coche se detenga solo”.

Byron vio caer lentamente la aguja del velocímetro, y por primera vez desde que había descubierto que los frenos no respondían sintió que podía respirar. El motor estaba perdiendo potencia. Sesenta. Cincuenta. Cuarenta. Había espacio suficiente en el arcén.

“Voy a sacarlo de la carretera”.

“Hazlo despacio” ordenó Kolya y Byron comenzó a desplazarse hacia la derecha.

10 AÑOS… CAPÍTULO 44. Otro accidente 1

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