—¡Adelante! —expreso sin levantar la vista de mi computador.
—Lo lamento jefe, pero su amigo, el señor Thomas Lennox está aquí y desea verlo, dice que es algo urgente —me informa mi asistente.
—Está bien Roxanne, déjalo entrar —ésta asiente y se hace a un lado para dejar pasar a mi mejor amigo.
—¡Cuánto tiempo sin verte viejo! —saluda Thomas con una enorme sonrisa en su rostro.
—Viejo tú, yo sigo siendo joven, no como otro que tal vez muy pronto se convierta en abuelo —me mofo de él, al tiempo que lanzó una sonora carcajada al ver su ceño fruncido.
—Carajo Caleb, así es como recibes a tu mejor amigo, después de algunos meses sin vernos.
—Tranquilo Thomas solo bromeaba. —Nos damos un abrazo y lo invito a tomar asiento—. ¿Deseas algo de tomar?
—Un café estaría bien, por favor. —Tomo el teléfono y le pido a Roxanne que nos traiga dos cafés, mientras esperamos hablamos de cosas triviales, cuando al fin mi asistente nos deja solos lo observo removerse un poco incómodo.
—Dime, ¿qué te trae por aquí? Se honesto Thomas, tampoco es que me vayas a pedir matrimonio —expreso en un intento por relajar el ambiente.
—No me gusta hacer este tipo de cosas, pero bueno, no me queda más remedio. Como recordarás mi pequeña Brigitte acaba de regresar de Nueva York y quiere tener un poco de experiencia y dado que tu bufete es de los mejores de Italia…
—¿Quieres que le dé empleo? —lo interrumpo.
—Sí, bueno, solo si es posible, ella podría entrar como pasante.
—No te preocupes cuenta con ello, además creo que a Roxanne le ha caído como del cielo. Está por pedir vacaciones y se irá tres semanas, sin ella aquí mi agenda será un caos total. Dile a tu hija que se presente cuanto antes, para que Roxanne le enseñé lo que debe de hacer, pero no te preocupes, la iré empapando en algunos casos sencillos.
—Gracias, viejo —continuamos platicando un rato más, hasta que Thomas se despide y queda de informarme que día vendrá su hija.
Dos días después
—Señor Davies, en la recepción se encuentra una chica la cual dice no tener cita, pero asegura que usted quedó en recibirla —me informa mi asistente del otro lado de la línea.
—¿Quién es esa chica? ¿Te dio su nombre?
—Se llama Brigitte Lennox —«Joder, había olvidado que hoy vendría esa chiquilla».
—Déjala pasar, por favor, Roxanne.
Después de poco más de cinco minutos tocan a mi puerta y les permito pasar, continuó escribiendo, pero solo le hago una seña rápida para que se acerque y tome asiento, se cierra la puerta y cuando por fin termino lo que estaba haciendo levanto la mirada encontrándome con una hermosa chica de ojos verdes y mirada tan inocente, que me hace tragar fuerte y sin ser consciente de ello la recorro con la mirada, ya nada queda de la chiquilla que hace años conocí.
—¡Buenas tardes, señor Davies! —me saluda con una amplia sonrisa.
—¡B-buenas tardes, Brigitte! —me levanto y le tiendo la mano—, toma asiento por favor.
—Estoy aquí porque, mi padre me dijo que usted…
—Tu padre me pidió que te diese trabajo —la interrumpo abruptamente, no sé la razón, pero estar cerca de esta chiquilla me pone un tanto nervioso.
—Sí, lamento si esto le genera conflicto —se excusa un tanto avergonzada—, estuve varios años en Nueva York donde estudié, me gradué y bueno, dado que mis padres insistieron decidí volver al país, por lo cual no tengo experiencia en el ramo, pero estoy dispuesta a aprender todo lo que usted desee enseñarme —dicho esto mi mente me juega una mala pasada, donde no me veo precisamente enseñándole cosas de la empresa, pero en cuanto recuerdo que es la hija de mi amigo alejo todos esos pensamientos pecaminosos de inmediato.
—La verdad es que, como le comenté a tu padre, mi asistente está por casarse y dado que desde hace años no toma unas buenas vacaciones, le ofrecí que tome tres semanas ahora para su luna de miel, por lo que Roxanne estará más que agradecida con tu ayuda en todo este tiempo, pero no solo harás esas funciones, poco a poco te podré ir empapando de algunos casos pequeños para que aproveches tu estadía aquí con nosotros.
—Eso me parece fabuloso señor Davies, ¿cuándo podría comenzar? —pregunta con entusiasmo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Relatos cortos