—Espera un poco más preciosa —me pide Lisandro, trato de resistirme a esa agradable sensación que comienza a invadir mi cuerpo y de un momento a otro siento como su cuerpo se tensa sobre el mío y ambos nos dejamos arrastrar por ese increíble orgasmo que nos atraviesa.
Suelta mis manos y deja caer su peso sobre el mío, pero se siente tan bien su cálido cuerpo protegiendo el mío que me gustaría permanecer así una eternidad, gira mi rostro y me besa una última vez antes de salir de mi cuerpo, permanezco unos segundos así hasta que me siento capaz de poder sostenerme sobre mis piernas, cuando estoy por levantarme gira mi cuerpo para quedar de frente, levanto mi mano y acaricio su mejilla, ante lo cual cierra un instante sus ojos, pero cuando los vuelve a abrir una cálida sonrisa aparece en sus labios.
—Te dejaré un pequeño obsequio Catalina. —Justo cuando estoy por preguntarle a qué se refiere, baja sus labios hasta uno de mis senos, el cual comienza a succionar y por último deja una enorme mordida en él, arrancándome un gritito de dolor, pasa su lengua por él, no sin antes besarlo tiernamente—. Así se ve mejor preciosa, ahora cada que veas esta marca me podrás recordar y esperarás ansiosa nuestro próximo encuentro.
Se levanta dejándome en shock y comienza a arreglarse ante mi atenta mirada, luego toma un poco de papel higiénico y me ayuda a ponerme presentable nuevamente, cuando al fin estamos casi como cuando nos vimos hace unas horas, sin contar que nuevamente me encuentro sin bragas gracias a este hombre, me mira con una expresión bastante seria.
—Por favor, Catalina, espero que mi divorcio no se demore tanto, confío en ti.
—No te preocupes, ante todo, soy muy profesional en mi trabajo.
—No solo en tu trabajo, preciosa, eres profesional en todo lo que haces. —Siento como mis mejillas se enrojecen ante su comentario y desvío mi mirada de sus ojos verdes, los cuales me observan tan profundamente que siento como si desnudasen hasta mi alma, cuando sus dedos acarician mis labios hinchados vuelvo a mirarlo y me doy cuenta de que ahora hay algo distinto en su mirada, ya no solo puedo ver deseo, sin embargo, no puedo analizarlo a detalle dado que comienza a besarme y antes de que pueda decirle algo sale de mi oficina—. Espero noticias tuyas, pronto —dicho esto cierra la puerta dejándome con el corazón a mil por hora.
Después de varios días por fin tengo todos los documentos que necesito, me observo a través de los espejos que adornan este ascensor, acomodando el ceñido vestido rojo por el que opte para esta ocasión tan especial, en la cual veré por última vez a Jack, cuando las puertas se abren aprieto mis manos en puños y me doy ánimos para lo que debo enfrentar a continuación.
Salgo del elevador y me dirijo hasta la oficina de Jack donde el silencio solo es interrumpido por el golpeteo de mis tacones contra el piso de mármol, casi cuando estoy por llegar a mi destino la pelirroja que se encuentra en su escritorio levanta la mirada y me observa con un rastro de burla en su rostro, lo que me lleva a ser consciente de que ella sabe quién soy, en otro momento desearía barrer el piso con ésta rompe hogares, pero ahora que yo también me he follado a su esposo una sonrisa aún más amplia adorna mi rostro.
Paso de largo y cuando estoy por abrir la puerta de Jack, ésta se levanta como resorte de su asiento e intenta impedirme el paso.
—Soy la esposa de Jack, por lo que no creo necesario ser anunciada, puedes quedarte en tu lugar haciendo… lo que mejor sabes hacer —dicho esto, me doy la vuelta, pero observo como aprieta sus manos ante mis palabras.
Abro la puerta de un tirón y Jack de inmediato centra su mirada en mí, para después volver su atención a la pantalla de su ordenador.
—¿Qué deseas Catalina? Si lo que quieres es invitarme a comer, déjame decirte que…
—No he venido a invitarte a comer, no tengo tiempo para eso, solo vine porque necesito que me firmes unos documentos cuanto antes, de ser posible hoy mismo. —Lo corto un tanto molesta por su actitud tan arrogante.
—¿Qué documentos? —inquiere sin mirarme, me acerco hasta su escritorio y saco de mi bolso la carpeta con todos los trámites de divorcio.
—Estos. —Cuando me estira la mano para tomarlos, los dejo caer a su lado, provocando que me mire extrañado por mi comportamiento.
—¿Está todo bien? Luces molesta.
—Júzgalo por ti mismo. —En cuanto la abre sus manos comienzan a temblar y veo que palidece de inmediato.
—Y-yo, esto no es lo que tú crees, ella solo fue una aventura sin importancia mi amor. —Se levanta de su asiento e intenta acercarse a mí, sin embargo, doy un paso atrás.
—¿Estás seguro de que fue una aventura sin importancia? Vaya, según lo que averigüé tienes un año, siéndome infiel con esa zorra, antes estaría destrozada, en cambio, ahora ya no me interesa, así que si sabes lo que te conviene firma esos documentos Jack.
Me doy la vuelta y camino tan rápido como puedo fuera de su oficina, «no lo hagas Jack, no lo hagas» pienso cuando estoy frente a la pelirroja.
—¿Me estás amenazando Catalina? —escucho su potente voz detrás de mí, me giro y lo encaro.
—Ya te lo dije, si sabes lo que te conviene firma el maldito divorcio de una vez, a menos que desees que esas fotos se filtren a los medios y todos se den cuenta de que el grandísimo empresario, Jack Smith, me es infiel con la zorra de su secretaria desde hace un año —grito cada vez más alto.
Escucho murmullos y me doy cuenta de que varios empleados del piso han salido de sus oficinas para escuchar a que se debe tal escándalo, observo sus rostros y estos miran a la pelirroja a mi lado que no sabe dónde meterse ahora que saben su sucio secreto. Vuelvo a meter la mano a mi bolso y saco el sobre que más ansiaba entregar desde que lo recibí esta mañana.
—Esta es la solicitud de divorcio del señor Lisandro Santoro, ahora está notificada, —dejo el sobre en el escritorio de la amante de mi marido y luego me acerco a ella, para que solo nosotras podamos escuchar mis palabras—, gracias por dejar libre a Lisandro no sabes lo bien que follamos, esas escapadas a los sanitarios en lugares públicos son realmente excitantes, tanto que nunca podré cansarme de que me haga suya una y otra vez. —Me separo de ella y veo como sus ojos me miran con furia, levanta su mano para darme una cacheta, por lo cual se la sostengo y la empujo contra su silla. —Creo que a la que menos le queda el papel de víctima es a ti —comento en voz alta.
Subo al ascensor dejando todo un revuelo a mis espaldas, sé que con esto, Jack se verá presionado a firmar ese divorcio cuanto antes, no le gustan los escándalos y si esto se llega a saber sería todo una desgracia para su perfecta imagen, saco mi móvil y le mandó un mensaje a Lisandro informándole sobre lo que acaba de suceder, cuando abandono la empresa del hombre que una vez consideré el amor de mi vida, unas cuantas lágrimas escapan de mis ojos, pero las dejo correr libremente como una forma de cerrar este ciclo en mi vida.
Las siguientes semanas son un tanto ajetreadas al estar rodeada de tantos papeles de divorcio, tanto de mi matrimonio con Jack como el de Lisandro y su esposa infiel, además, de que abandoné la casa donde vivía con Jack y me mudé a un hermoso departamento de soltera; bajo de mi auto y me encamino al restaurante donde ya me están esperando.
—¡Hola buenas tardes! ¿En qué puedo ayudarla? —pregunta la hostess con una amable sonrisa en su rostro.

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