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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 34

Al final, Sania no aguantó la mirada ardiente del hombre. Se quitó el cinturón del asiento trasero y, de mala gana, se pasó al copiloto.

Cerró la puerta y miró el perfil perfecto de Evaldo.

—Lo de hoy… gracias.

Evaldo sonrió, sin hacerse el humilde.

—Sí, lo de hoy sí me lo debes.

—¿De verdad ibas a pedirle perdón a esa tipa?

A Sania, sin saber por qué, le dio un gusto extraño que él llamara así a Noa.

—No iba a pedir perdón.

Evaldo soltó una risita.

—Bien. Pensé que eras de las que se dejan aplastar y todavía piden permiso.

Sania bajó la mirada hacia sus manos sobre las piernas.

—No soy así.

El olor limpio del hombre, como a pino, se acercó de golpe. Evaldo se inclinó y sus nudillos rozaron su vientre. Sania se quedó rígida, sin poder moverse.

Evaldo notó su tensión y curvó los labios.

Tomó el cinturón y lo cruzó por su cintura hasta abrocharlo.

Vio su oreja roja.

—¿Te da miedo que me la coma?

—Tranquila, solo te estoy poniendo el cinturón.

Sania se puso roja, acalorada, y no se atrevió a mirarlo.

Evaldo entendió que no debía presionarla. Pisó el acelerador con calma y siguió manejando.

Sania vio que iban rumbo a su casa. Miró la hora y habló con cuidado:

—Me puedes dejar aquí. Tengo que ir a la casa de retiro a ver a mi abuela.

Evaldo cambió apenas la expresión.

—¿Dónde está?

Sania le dio la dirección. Evaldo abrió el mapa.

—Voy contigo. Al fin y al cabo, ahora también soy su nieto político.

Capítulo 34 1

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