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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 298

El ruido del lugar de al lado era tan fuerte que hasta una botella de agua sobre el buró temblaba.

Ese ambiente ya estaba afectando gravemente el negocio.

Antes de dormir, Evaldo llamó a su esposa.

La voz le salió grave, como si hablara desde debajo de las cobijas.

—Mi amor, te extraño.

Sania se rió bajito.

—Evaldo, qué pegajoso eres.

—Sí, soy pegajoso. ¿Y qué? ¿No me dejas?

—¿Cuándo regresas?

Sania apretó los labios.

—Mínimo dos días. Aquí está complicado. Mañana lo intento resolver. Si no se puede, quizá tenga que pedirle ayuda a Roque.

—¿Y por qué no me pides ayuda a mí? —protestó Evaldo.

—No es seguro que lo haga. Quiero ver si el otro lado se asusta.

—Ya, no te pongas celoso. Te da celos de todo, y tú ni escoges.

Se pusieron melosos un rato y Sania se durmió.

A propósito eligió una habitación normal, para sentir en carne propia la vibración y el ruido toda la noche.

Con audífonos de cancelación de ruido, tardó un buen rato en conciliar el sueño.

Al día siguiente, Sania recibió un mensaje de Evaldo y se le curvó la boca en una sonrisa. Luego le dijo directo a su asistente que la llevara a la oficina de obras y permisos.

—Tengo cita con Yago. Dile que soy Sánchez quien lo busca. Él va a entender.

Enseguida la pasaron a la oficina del director, Yago.

Yago miró a la visita con desconfianza.

—¿Usted quién es?

—Qué risa, los importantes se olvidan rápido. Soy la responsable del hotel al lado del bar de Sánchez… ese que usted aprobó personalmente. Mi apellido es Belte.

La cara de Yago cambió apenas.

—No recuerdo conocerla. ¿Qué se le ofrece?

—No somos cercanos, eso sí. Pero tú sí eres cercano a Sánchez, ¿verdad?. Si no, no se explica que abran un bar tres años después de que el hotel ya estaba funcionando. Bien listos.

—Mira, Yago, te voy a mostrar un video.

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