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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 242

Por lo de la última vez que Evaldo se pasó de intenso, Sania estuvo dos días sin darle buena cara.

—Evaldo, siento que hay cosas… en las que necesitas controlarte un poco.

Evaldo se vio agraviado.

—Mi amor, estuve treinta y un años aguantándome. ¿Cómo quieres que me controle?

¡No podía controlarse ni tantito!

—La próxima te lo prometo, no voy a ser tan brusco, ¿sí? —la calmó con voz suave.

Sania se quedó sin palabras.

—Tus promesas no valen nada.

Evaldo se quedó mudo, sin saber qué decir.

—Yo necesito dormir ocho horas. Me despierto a las siete. Y, como tarde, a las once ya tengo que estar dormida.

—Y no me mires con cara de perrito, el que da lástima soy yo… yo soy la que no puede dormir bien.

Sania lo miró de reojo.

—En fin, ya te dejé claras mis condiciones. Tú verás qué haces.

Dicho eso, Sania se fue a trabajar como si nada.

Evaldo se quedó calculando en silencio: dormir a las once.

Quitando comida y baño…

¡A más tardar a las nueve tenían que estar en la cama!

Dos horas… era poco.

-

Evaldo estacionó a la orilla de la calle. Pasó por una florería y escogió un ramo de rosas. Dejó la dirección de la empresa de Sania.

Esta vez también escribió una tarjeta: [Esposa, no te enojes.]

Pagó y la empleada sonrió.

—Señor, usted y su esposa se quieren mucho, ¿verdad?

Él curvó los labios.

—Claro.

Pero al salir, vio a una mujer parada junto a su carro.

Ruby Talco, en cuanto lo vio, supo que le había gustado.

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