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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 234

Ante esa forma creativa de presionarlos, Sania no supo si reír o llorar.

Evaldo sonrió, con los ojos llenos de risa.

—Abuela, la verdad es que el que no quiere tener hijos ahorita soy yo.

—Nos faltan dos semanas para la boda. Y después quiero llevarme a Sani de luna de miel. Queremos aprovechar que estamos jóvenes, viajar, ver cosas, pasar más tiempo juntos.

—Lo del bebé… mejor el año que viene no, hasta el siguiente.

Brenda apretó los labios.

—¿Hasta el siguiente? Evaldo, ¡para entonces ya vas a tener treinta y tres!

Evaldo se quedó sin saber qué contestar.

Brenda siguió:

—Mi nieta no tiene problema, mi nieta apenas tiene veinticinco. Yo lo digo por ti, y además tu papá anda bien desesperado.

Lucía acababa de tomar un trago de agua y casi lo escupió.

Las mujeres, Sania y Brenda, voltearon a ver a Evaldo al mismo tiempo.

Como si el problema fuera… que él no podía.

Sania bajó la mirada y evitó el gesto de auxilio que le lanzó el hombre.

Ese tema ella no lo iba a salvar.

Aunque Evaldo quisiera cubrirla, esta vez le tocaba a él.

Evaldo sonrió, relajado.

—Abuela, no se preocupe. Quédese tranquila: en dos años le doy gemelos.

Brenda no lo presionó más; supo parar.

Al final, solo quería, antes de irse de este mundo, ver llegar a un bisnieto.

Era el deseo sencillo de una persona mayor.

-

En el carro, Evaldo aprovechó que Sania se estaba abrochando el cinturón. Se inclinó y le mordió el labio rosado.

Sania se quejó, dolida.

—¡Me dolió!

Sintió un sabor dulce y metálico. Se miró en el espejo.

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