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La novia Rechazada romance Capítulo 117

POV : Carttal Azacel

Últimamente, ver a Aslin así me destroza por dentro.

No dice nada, claro. Siempre ha sido fuerte. Siempre ha sido de esas mujeres que sonríen incluso cuando el mundo se le cae encima. Pero yo la conozco. Puedo sentir su silencio. Lo noto en la forma en que evita mis ojos, en cómo se queda quieta por largos minutos, como si estuviera escuchando algo que solo ella puede oír. Y en las noches... en las noches es peor. Se despierta sobresaltada, susurra nombres que no quiere repetir al día siguiente, y vuelve a dormir como si no quisiera recordar.

Me duele. Me frustra. Porque pensé que todo eso había quedado atrás.

Pensé que, por fin, podíamos vivir en paz.

Alexander está muerto. Lo vimos morir. Yo lo vi morir. Y sin embargo, algo la persigue. Algo que no me cuenta. ¿Por qué ahora? ¿Por qué de nuevo?

La mañana en la oficina no ayudó mucho. Apenas puse un pie en el edificio, Ana —mi secretaria— ya estaba en modo conquista. Un vestido que le marcaba cada curva, perfume como si hubiera nadado en él, y una sonrisa que gritaba “llévame”.

—Buenos días, señor Azacel—me dijo, clavándome los ojos como si esperara algo más.

—Los nuevos socios —le recordé.

—Ya llegaron. Están en la sala de juntas —añadió, con ese tonito.

—Gracias —respondí, sin mirarla dos veces. No estaba de humor para insinuaciones, y mucho menos para infidelidades imaginarias. Lo único que ocupaba mi cabeza era Aslin.

Al llegar a la sala de juntas, me sorprendió que solo hubiera un hombre esperándome. Alto, elegante. Impecable, como salido de una revista de negocios. Su presencia era... precisa. Fría.

Se puso de pie en cuanto me vio.

—Señor Azacel —dijo con voz firme—. Soy Demon. Mi jefe no ha podido asistir, pero me encargó representarlo.

Lo observé con cierto recelo. Había algo en él que no me gustaba. Era demasiado perfecto, demasiado calculado. Como si todo lo que decía estuviera medido al milímetro.

—Está bien —asentí—. Empecemos.

Nos dimos la mano. La suya era firme. Directa.

Hablamos de números, de proyecciones, de futuros acuerdos... pero yo no podía quitarme esa sensación de encima. Esa incomodidad, esa alerta interior que a veces se activa sin explicación lógica.

Como si, con ese tal Demon, no solo estuviera hablando de negocios.

Como si, de alguna forma… alguien estuviera usando su sombra para acercarse a lo que más amo.

La reunión terminó con un apretón de manos y promesas de futuras alianzas. Demon se marchó sin una sola palabra de más, sin una sonrisa de cortesía, sin la informalidad que suele aparecer al cerrar un trato. Solo se inclinó levemente con la cabeza y salió del edificio como si nunca hubiera estado allí.

Capítulo 117- Sospecha 1

Capítulo 117- Sospecha 2

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