Entrar Via

La novia Rechazada romance Capítulo 125

—¡Alexander! —grité de nuevo, con el pecho ardiendo, los ojos llenos de lágrimas y la garganta hecha un nudo—. ¡Maldito cobarde, da la cara!

Pero no hubo respuesta.

Solo el viento.

Solo el maldito sonido del viento meciéndose entre las hojas, como una burla suave, como si la misma naturaleza quisiera recordarme que él siempre se escondía tras las sombras, dejando migajas de miedo a su paso.

Me quedé allí, en medio de los árboles, respirando con dificultad, sintiendo cómo la rabia se mezclaba con el cansancio. No podía más. Estaba harta. Agotada. Cansada de correr, de temer, de fingir que estaba bien cuando por dentro me encontraba deshecha .

Me di la vuelta y regresé a la mansión sin mirar atrás. Las puertas se cerraron tras de mí con un golpe seco. Subí las escaleras sin detenerme, sin pensar. Mi cuerpo se movía solo, como si conociera el camino hacia mi refugio de tristeza.

Entré a mi habitación y cerré la puerta con fuerza.

Me acerqué al buró con pasos rápidos y desesperados, abrí el cajón y saqué el frasco de pastillas. No dudé. Lo abrí con manos temblorosas, me metí una en la boca y la tragué sin agua. Ni siquiera lo pensé. Desde que Alexander había vuelto a asomarse en mi vida, esas pastillas se habían convertido en mi único escudo contra el temblor en mis manos, contra el vértigo en mi pecho, contra las pesadillas que no me dejaban dormir.

Me dejé caer de espaldas sobre la cama. Cerré los ojos con fuerza, llevé ambas manos a mis sienes y empecé a masajearlas con lentitud, como si así pudiera apagar los pensamientos, detener los recuerdos.

—¿Hasta cuándo? —susurré—. ¿Cuándo terminará esta maldita pesadilla?

El silencio me respondió. Pero no el silencio tranquilo, sino ese que me pesa, que me aprieta el alma , que me ahoga sin dejarme respirar .

Y entonces… lo recordé.

La caja.

El paquete.

Mis ojos se abrieron de golpe. Como si una chispa hubiese encendido un fuego en mi mente. Me levanté tan rápido que casi caigo. Salí corriendo de la habitación, bajé las escaleras, crucé el pasillo y llegué al comedor. Ahí seguía. Sobre la mesa. Intacta. Silenciosa. Esperándome.

Me acerqué con cautela. Dudé. Mis dedos temblaban mientras se extendían hacia ella. Por un segundo, pensé en no hacerlo. En dejarla ahí y fingir que nunca había llegado. Pero algo más fuerte que el miedo me empujó a abrirla. Curiosidad suponia

Y lo hice.

Levanté la tapa… y sentí que el alma se me rompía en mil pedazos y la respiracion salia entrecortada .

Era un vestido de novia.

Capitulo 125- Doloroso recuerdo 1

Capitulo 125- Doloroso recuerdo 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La novia Rechazada