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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 742

—Oliver planea irse al extranjero con Leonor y ese hijo ilegítimo. Ni siquiera pensaron en llevarme con ellos.

Isidora soltó una carcajada amarga, sus ojos chispeaban con un brillo extraño, como si la desesperación la hubiera arrinconado y el dolor la estuviera ahogando.

Rafael se quedó helado.

Ahora todo tenía sentido.

Por eso Isidora había llegado esta vez como si nada le importara, como si estuviera apostándolo todo. Así que era por esto.

Él se creía cruel por haber usado a Sofía en su momento, pero Oliver había resultado ser aún más egoísta y ruin.

Incluso, al mirar a Isidora, no pudo evitar que su mirada reflejara un poco de lástima.

—¿Y qué piensas hacer? —preguntó, con un tono que mezclaba curiosidad y cautela.

—Si Oliver logra su objetivo, aprovecharé la última pizca de confianza que le quede en mí y te entregaré todo lo que pertenece a la familia Santana. Si es Sofía quien termina ganando, ja, haré lo mismo.

Los ojos de Isidora ardían con determinación:

—Pase lo que pase, voy a hacer hasta lo imposible por conseguirte algún beneficio. Solo necesito que me ayudes.

Las últimas palabras las escupió entre dientes, como si tratara de morder todo el rencor que llevaba adentro.

Rafael la miró, entendiendo que, cuando se trataba de Sofía, Isidora aún no tenía un plan definido.

Pero...

¿No es la locura de una persona decidida lo más útil en estos casos?

—Está bien. Pero necesito saber, ¿qué es lo que quieres hacer?

Por fin, Rafael cedió.

Isidora apretó los labios:

—Cuando Sofía te pidió a Lázaro, tú retuviste a su esposa. Como dijiste, Sofía jamás la dejaría abandonada. Solo tengo que esperar el momento justo. Cuando llegue, tú finges que vas a entregarla y así logras que Sofía salga a buscarla. Ya te diré los detalles cuando los tenga claros.

Rafael frunció el ceño y la observó en silencio, hasta que una sonrisa torcida, casi siniestra, se dibujó en sus labios.

—De acuerdo, Isidora. No pensé que tu situación fuera tan lamentable. Pero tranquila, si cumples tu parte, yo también cumpliré la mía.

Ella no contestó. Simplemente se dio la vuelta y se marchó, dejándose tragar por la oscuridad.

Jamás supo con qué clase de determinación había entrado en esa oficina, ni con cuánta tristeza salió de ahí. Solo sintió, al caminar por esas calles desiertas, que el aire frío le mordía los tobillos y la soledad pesaba más que nunca.

Ni en sus peores pesadillas habría imaginado que Oliver también pensara abandonarla.

No quiso tomar ningún carro. Prefirió caminar, perdida en sus pensamientos, sin rumbo fijo.

Ayer todavía tenía fresco el recuerdo de Oliver obligándola a pedirle disculpas a Sofía.

Capítulo 742 1

Capítulo 742 2

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