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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 779

—¿Quiénes son ustedes? ¡¿Quién las dejó entrar?!

Fabiola reaccionó y su rostro cambió al instante, con la intención de correrlas.

—¿Por qué gritas?

La señora Rojas, que venía de hacer un coraje, aprovechó la aparición de Fabiola para lanzarle una mirada fulminante.

Fabiola se sobresaltó.

¿Cómo podía ser tan arrogante esa mujer?

Miró a Leonor Medina en busca de ayuda: «¡Señora! ¿Quiere que vaya a buscar a seguridad o le avise a la patrona?».

Leonor, al ver la cara de espanto de Fabiola, hizo un gesto con la mano para calmarla.

—Las conozco. Deja de hacer escándalo y déjalas pasar.

Fabiola se quedó pasmada un momento y, como era de esperarse, vio cómo la otra mujer le rodaba los ojos con desprecio, como si ella fuera poca cosa.

Fabiola encogió los dedos con incomodidad y cerró la puerta.

En cuanto la puerta se cerró, la señora Rojas se cruzó de brazos y se paró frente a Fabiola, escaneándola de arriba abajo.

—Tú eres la que Begoña y yo vemos seguido, ¿verdad? Ya decía yo por qué había gente desconocida en casa de Isi; resulta que eres la sirvienta que le consiguieron a Leonor.

Begoña Solano, por su parte, clavó la mirada en Fabiola y frunció el ceño:

—Tú… Te hemos estado observando. Leonor rara vez sale del departamento, así que nunca la vemos, pero tú eres la que siempre anda de aquí para allá haciendo sus mandados.

Fabiola negó con la cabeza apresuradamente, fingiendo humildad:

—Es mi deber.

—Pero…

Begoña alargó la última sílaba, y su mirada se volvió afilada como un cuchillo.

—Si no me equivoco, Oliver dio instrucciones específicas de que Leonor no saliera, lo que naturalmente implica que tu contacto con el exterior también debería estar restringido.

Fabiola frunció el ceño al escuchar esto, fingiendo no entender a qué se refería.

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