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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 716

—No te alteres, al final nosotros no hemos hecho nada malo. Aunque las cámaras estén grabando, no hay razón para que tengamos miedo —Sofía habló con voz firme, transmitiendo una tranquilidad que se contagiaba a todos en la sala.

Virginia no pudo evitar mirarla de nuevo, con cierta admiración silenciosa.

A pesar de que Sofía ya tenía hijos, al compararla con los altos mandos de la empresa, seguía siendo muy joven y apenas estaba comenzando en este mundo. Sin embargo, su temple era digno de respeto.

—Así es. El que nada debe, nada teme —agregó Virginia, haciendo eco de las palabras de Sofía.

—Si los medios vinieron porque los Ardila los llamaron, seguro que no es para beneficiarnos. Ni siquiera sabemos de qué quieren hablar con nosotros, eso ya mete incertidumbre. Y todavía hay que sumar que alguna prensa puede editar y falsear todo lo que digamos, solo para armar escándalo —Maite comentó, con el ceño fruncido.

Sofía escuchó y arrugó la frente, golpeando la mesa con los nudillos.

—Contacta a los periodistas que no han sido invitados. Haz que vengan lo más rápido posible.

Maite se quedó atónita, sin esperar que Sofía fuera a manejarlo así.

—¿Tú…?

Pero Sofía no se detuvo para responderle. Giró hacia Esther y le dio otra orden.

—Esther, llama a Alfonso y pregúntale dónde está.

Esther titubeó, sorprendida.

—¿Alfonso? ¿Él también va a venir?

Al ver la expresión seria de Sofía, no insistió más y se apresuró a marcar el número en su celular.

La oficina se llenó de actividad. Todos se movían con rapidez, cada uno sumido en sus propias tareas.

...

Afuera del Grupo Rojas, Isidora estaba sentada en el asiento trasero de un carro, con la ventanilla medio abierta. Observaba con ojos brillantes cómo los reporteros entraban como avalancha al edificio, disfrutando el caos con evidente satisfacción.

Oliver le había advertido que no debía arruinarle la oportunidad a Sofía de heredar la familia Santana, pero… ¿qué daño podía hacerle ponerle un par de piedras en el camino?

Mientras se entretenía viendo el movimiento, de pronto una camioneta de lujo frenó de golpe frente a la entrada de la empresa, que acababa de recuperar su tranquilidad.

—Tía abuela, tío abuelo, ¿qué hacen aquí? —Isidora bajó del carro apenas vio a Montserrat Santana, su tía abuela, bajar de la camioneta. En sus ojos se mezclaban la sorpresa y la emoción.

Montserrat la miró con calma, sin revelar nada en su expresión.

Capítulo 716 1

Capítulo 716 2

Capítulo 716 3

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