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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 683

—¡Pum!—

Maite dejó caer la taza de café, que se hizo trizas al chocar contra el suelo.

Antes de que pudiera siquiera preguntar qué había pasado, en el teléfono ya se escuchaba el tono de llamada finalizando abruptamente.

Esther, que estaba acomodando los platos sobre la mesa con mucha calma, se quedó paralizada al ver el cambio de expresión en el rostro de Maite. Su voz se tensó al instante.

—¿Qué pasó? ¿Qué fue lo que ocurrió?

Maite ya no pudo mantener la compostura. Se puso de pie de golpe, sin preocuparse por tomar su abrigo, y con la voz temblando, soltó:

—Sofía tuvo un accidente de carro. Está en el Hospital de Especialidades Los Álamos.

—¡Crash!—

El plato que Esther tenía en las manos rodó por el piso y se rompió, pero ni siquiera le prestó atención a los pedazos de cerámica. Tomó su celular con desesperación.

—Yo voy a sacar el carro, ¡apúrate!

Ambas salieron corriendo de la casa, directo al hospital.

...

Hospital de Especialidades Los Álamos.

Alfonso fue el primero en llegar, con la ropa todavía impregnada de la prisa y el polvo del camino.

Esa mañana había bajado temprano, y justo cuando se cruzó con Maite y Esther, notó la preocupación en sus caras, antes de escuchar la noticia que las dejó heladas.

En cuanto comprendió lo que pasaba, ni siquiera se cambió de ropa. Corrió al garaje, arrancó el carro y salió disparado, siguiendo el rastro de los otros autos que ya se habían adelantado.

Mientras manejaba, con una mano giraba el volante y con la otra marcaba el número de Santiago.

—¿Estás en el hospital, con Sofía? —preguntó, la voz llena de ansiedad.

—¿Ya terminó la operación? ¿Cómo está?

No esperó respuesta a la primera pregunta. La desesperación le ganaba.

Del otro lado, Santiago guardó silencio unos segundos. Parecía que las preguntas de Alfonso lo obligaban a enfrentar sentimientos encontrados.

El corazón de Alfonso latía con violencia. Casi podía sentir cómo la rabia y el miedo lo desgarraban por dentro.

—¡Contesta! —le soltó, sin poder aguantarse.

—Todavía no sale —respondió Santiago, con voz rasposa y apagada.

Esa respuesta fue como un balde de agua helada para Alfonso. Se mordió el labio hasta sentir el sabor metálico de la sangre.

—Voy para allá —dijo, colgando de inmediato y apretando el acelerador.

Justo cuando llegó al hospital, vio cómo sacaban la cama de Sofía de la sala de operaciones.

Capítulo 683 1

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