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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 682

La responsable de todo bajó del carro y, con una sonrisa satisfecha, se quedó mirando cómo el frente del Lamborghini rosa había quedado completamente destrozado. Se acercó a la ventanilla y echó un vistazo al interior.

Cuando vio a Sofía desplomada sobre el volante, con sangre resbalando desde la frente y goteando poco a poco por sus dedos, Olivia no pudo evitar sonreír, rebosante de orgullo por lo que acababa de lograr.

Sin perder el tiempo, levantó la maleta que llevaba en la cajuela y se dirigió directo a la entrada del aeropuerto, lista para dejar todo atrás.

Apenas ella se fue, el estacionamiento volvió a llenarse de vida. Un carro entró y, al doblar la esquina, casi se estrella contra el Lamborghini rosa que seguía detenido en medio del camino.

El conductor, molesto, murmuró una serie de maldiciones para sus adentros y, después de esperar un buen rato, comenzó a tocar el claxon sin parar. Sin embargo, el carro de adelante seguía sin moverse.

Harto, bajó a golpear la ventanilla. Fue entonces cuando vio el frente hecho pedazos y, dentro, a una mujer que reconoció al instante.

—¡Ay, no!

El susto lo hizo gritar y, temblando, sacó el celular para llamar a emergencias.

—¿Bueno? ¿Es el 120?

...

—Tuu—tuu—

...

Grupo Cárdenas.

[Accidente en el estacionamiento subterráneo del Aeropuerto Internacional del Horizonte: un Lamborghini rosa chocó con una camioneta sin placas. El dueño de la camioneta desapareció, mientras que la conductora del Lamborghini fue trasladada de urgencia al hospital.]

Santiago, con el ánimo por los suelos, estaba sentado en el sofá acompañando a la abuela y a Bea mientras veían televisión.

La abuela, que notaba lo distraído que estaba, lo animó:

—Ya, tranquilo, Sofía dijo que vendría a comer.

Santiago vestía un traje impecable, llevaba puesto el prendedor que Sofía le había regalado, e incluso había rebuscado en el clóset de la abuela hasta encontrar unos gemelos dorados.

Parecía que iba a una fiesta.

La abuela, divertida, no pudo evitar pensar lo mucho que le llamaba la atención ver a su nieto tan arreglado, tan diferente a como era antes.

Apretó a Bea contra su pecho, disfrutando el momento. En el fondo, pensó que, si Sofía llegaba un poco tarde, ella podría pasar más tiempo con su adorada nieta.

Pero Bea no estaba para nada cómoda: lejos de ser la niña tranquila de siempre, empezó a forcejear, dándole manotazos a la abuela para soltarse.

La abuela, desconcertada, la soltó preguntando:

—¿Qué pasa, mi amor?

Solo entonces se dio cuenta de que el rostro de Bea reflejaba una urgencia tremenda, hasta el punto de que se le puso roja la carita de tanto contener la respiración.

Alarmada, la abuela abrazó a Bea y gritó llamando al médico de la familia.

Pero Bea se retorcía aún más, estirando los brazos hacia el frente, agitándose desesperada.

La abuela intentó inmovilizarla, pero la niña lloraba, pataleaba y le corrían las lágrimas.

Mientras tanto, Santiago frunció el ceño y siguió la dirección de los movimientos de Bea. En ese momento, la imagen en la televisión cambió y apareció el rostro de una mujer completamente pálida.

[La paciente se encuentra inconsciente y fue trasladada al Hospital de Especialidades Los Álamos para ser intervenida de inmediato.]

—¡Sofía!

Capítulo 682 1

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