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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 96

Fue entonces cuando Camilo se dio cuenta de que, en ese santuario personal donde Alejandro jamás permitía la entrada a extraños, había una mujer que él no conocía.

Jimena se giró hacia Alejandro y le preguntó con dulzura:

—¿Me los prestas para leerlos?

Alejandro tomó los libros de las manos de Camilo y se los entregó a Jimena:

—Te los regalo.

Jimena sonrió:

—Gracias.

Estaba sumamente complacida con la reacción de Alejandro, pues era la prueba irrefutable de que Lucía no significaba absolutamente nada para él.

En otro lado de la casa, Don Ricardo acababa de hablar con Don Guillermo.

El abuelo estalló en furia:

—¡Que se largue de mi casa!

Jimena se encogió sobre los libros, perdiendo la sonrisa de inmediato.

Alejandro, que era sumamente protector con los suyos, palideció de rabia y apretó los labios hasta formar una línea recta y afilada.

—Vámonos de aquí —le dijo, tomando a Jimena de la mano para bajar las escaleras—. Hoy no iré a trabajar, te llevaré a pasear.

—No, no puedes hacer eso —replicó Jimena intentando zafarse—. Iré a la oficina a esperarte... por favor, no te pelees con tu abuelo...

Pero era obvio que Alejandro no la dejaría irse sola.

Tomó su saco y se la llevó directamente, ignorando por completo sus responsabilidades laborales del día.

...

Mientras tanto.

Lucía ya llevaba varias reuniones consecutivas en el Consorcio García.

Había tomado la drástica decisión de cancelar todos los proyectos secundarios que no generaban ganancias a futuro.

En su vida pasada, esos proyectos habían sido un auténtico agujero negro financiero durante años.

Naturalmente, Horacio García se opuso rotundamente, y ambos terminaron enzarzados en una intensa discusión.

Sin embargo, Lucía le presentó los reportes financieros de los últimos seis meses, demostrando que esos proyectos no eran rentables y que el retorno de inversión era prácticamente nulo.

Horacio intentó convencerla argumentando que generarían ganancias a largo plazo y que no debían enfocarse solo en los beneficios inmediatos. Pero Lucía se negó a dar su brazo a torcer...

Nadie sabía mejor que ella lo que deparaban los próximos años.

Capítulo 96 1

Capítulo 96 2

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