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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 94

Apenas Lucía llegó a la planta baja, se topó de frente con Don Ricardo y Doña Leonor, que acababan de llegar. En el fondo, ellos ya habían aceptado a Jimena como parte de la familia, así que al encontrarse repentinamente con Lucía, no supieron qué decirle.

En ese instante, se escuchó el estruendo de una taza estrellándose contra el suelo en el piso de arriba.

Los padres de Alejandro se sobresaltaron, olvidaron las formalidades y subieron corriendo las escaleras.

Lucía alzó la mirada hacia el segundo piso...

En su vida pasada, se había aferrado a Don Guillermo como a un salvavidas, rezando una y otra vez para que Alejandro, por respeto a su abuelo, se dignara a mirarla.

Hasta que, finalmente, incluso Don Guillermo terminó aceptando a Jimena.

El día de su boda con Alejandro caía una lluvia torrencial. Ese mismo día, Jimena decidió abandonar el país y viajar al extranjero. Alejandro, conduciendo su motocicleta a toda velocidad hacia el aeropuerto, sufrió un accidente y terminó hospitalizado.

Lucía recordó haber escuchado a Don Guillermo decirle a Alejandro, con el rostro lleno de remordimiento: «Fue error de tu abuelo, fui demasiado terco, no debí obligarte a casarte con Lucía».

Frente a la vida de su nieto, aquella antigua promesa dejó de importar.

Alejandro había ganado.

Beatriz Zavala y Paola Montero entraron en ese momento y vieron a Lucía parada sola en medio de la gran sala, perdida en sus pensamientos.

—Hola, Lucía... —saludó Paola con voz dulce. Ya se había enterado de lo ocurrido en la gala benéfica.

Pero, en ese instante, no sabía de qué lado posicionarse.

Lucía reaccionó, pero no le respondió ni le dedicó una sola mirada, simplemente cruzó el vestíbulo hacia la salida.

—Lucía... —intentó decir Paola de nuevo, pero Beatriz la detuvo tirándole del brazo.

Para cuando Paola volvió a mirar hacia la puerta, Lucía ya había desaparecido.

—¡Mamá, todo esto es tu culpa! Por tu culpa Lucía no me habla.

Beatriz le respondió exasperada:

—¿Eres tonta o qué?

—Con quien tienes que llevarte bien es con Jimena, no con Lucía, ¿entiendes? La futura esposa de tu primo Alejandro es Jimena, no Lucía. A esa chica solo trátala por simple compromiso.

Paola puso una expresión complicada y estuvo a punto de soltar todo frente a su madre. Quería decirle que, de no haber sido por Lucía, ella habría terminado con el rostro desfigurado.

Pero Lucía le había advertido la última vez que le prohibía decírselo a nadie, bajo la amenaza de no volver a ayudarla si le pasaba algo similar.

Paola no tuvo más opción que tragarse sus palabras.

Creyendo que su hija había entendido la lección, Beatriz la empujó suavemente:

—Anda, ve a ver a tu abuelo y ruégale que se calme. No vale la pena que se enferme de un coraje por culpa de Lucía García.

Capítulo 94 1

Capítulo 94 2

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