Al día siguiente era sábado.
Como de costumbre, Lucía se reunía con Camilo Zavala una vez a la semana.
Tras la cita, después de dejarlo en su casa y prepararse para marcharse, Doña Leonor salió al ver su auto y le dijo:
—Lulú, hace mucho que no nos visitas, pasa a tomar algo...
Lucía intercambió una mirada con Camilo.
Al notar que Doña Leonor parecía tener algo importante que decirle, asintió levemente.
Tal como lo sospechó, una vez dentro de la casa, Doña Leonor le pidió a Camilo que subiera a su habitación:
—Camilo, adelántate tú, me quedaré platicando un rato con Lucía.
Cuando Camilo subió, Doña Leonor les hizo una seña a los empleados para que se retiraran. Ella misma le sirvió un vaso de agua fresca a Lucía y le preguntó con tono cariñoso:
—Lulú, ¿a dónde fueron a pasear tú y Camilo?
—Al autódromo y al cine —respondió Lucía con sinceridad, sentada cómodamente en el sofá.
—Qué esfuerzo de tu parte. Supongo que esos lugares no son de tu agrado, ¿verdad?
—Para nada, la pasé muy bien.
Lucía tomó su vaso y bebió un sorbo en silencio.
Doña Leonor la observaba responder de manera cortés pero distante. Había perdido por completo aquella dulzura con la que solía llamarla «Tía Leonor». Doña Leonor suspiró profundamente:
—Has cambiado muchísimo, Lulú. Sé que todo esto es culpa de Alejandro, pero dime... ¿de verdad conoces bien a Camilo?
Lucía se quedó perpleja.
¿Acaso iba a hablarle sobre Camilo?
—La verdad es que... Camilo estuvo muy enamorado de una chica en el pasado, y hasta el día de hoy no ha logrado superar esa relación.
Al escuchar aquellas palabras, los labios de Lucía se curvaron en una sonrisa imperceptible.
Eso era imposible.
En su vida pasada, hasta el día de su muerte, jamás escuchó que su cuñado tuviera novia o que estuviera enamorado de alguien.
Por eso, en esta vida, se había atrevido a fingir ser su novia con total tranquilidad.
Había vivido en esa casa durante años, veía a Doña Leonor a diario, y nunca la había escuchado mencionar que Camilo tuviera a alguien especial.
¿Por qué de repente inventaba esa historia?
¿Acaso intentaba sabotear su supuesta relación con Camilo?
Pensando en ello, Lucía preguntó con voz neutra:
—¿Y qué pasó con esa chica? ¿A dónde se fue?
Doña Leonor se quedó sin palabras y cerró la boca de golpe.
No dijo nada más.

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