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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 76

Julio también volteó a verla a ella y a Lucas...

Los gerentes que acompañaban la cena, al ver que los jefes guardaban silencio, tampoco se atrevieron a abrir la boca.

En un abrir y cerrar de ojos, la mesa quedó sumida en un mutismo absoluto.

Lucía apretó su copa de agua con fuerza, sintiéndose en una posición absurdamente incómoda. Especialmente cuando Lucas, con toda la intención, le dijo a Julio: —¿Tu hermanita todavía no supera el duelo?

—Me parece que el único que no lo supera eres tú —Julio alzó la voz, saliendo en defensa de su hermana con frialdad—. Mi hermana va a salir este domingo con Camilo. No te hagas películas en la cabeza.

Julio no mentía.

La noche anterior, Lucía había quedado de salir el fin de semana con Camilo Zavala, y Julio estaba a su lado cuando ella hizo la llamada.

El resto de la cena, Lucas no volvió a hacer ningún comentario venenoso.

...

En un principio, Lucía solo había utilizado el nombre de Camilo como escudo para lidiar con las presiones de la familia Zavala y de Don Guillermo.

Sin embargo, había terminado cavando su propia tumba.

Ahora se veía obligada a salir con él de vez en cuando para mantener la farsa de sus "citas".

Y, de paso, arrastraba al pobre Camilo en el proceso.

Por fortuna, las salidas con Camilo resultaban ser bastante agradables. Los intereses del chico coincidían con lo que a ella le gustaba en el pasado, así que se entendían a la perfección.

Comían, bebían y pasaban el rato. Para Lucía, era una buena forma de relajarse el fin de semana.

Ese domingo, Camilo y Lucía fueron a ver unas carreras de autos.

El ambiente en las gradas era eléctrico. Ambos estaban inmersos en la emoción, y Camilo no dejaba de vitorear a su equipo favorito.

Lucía observaba los bólidos rugiendo sobre el asfalto.

De pronto, preguntó: —Oye, Camilo, si un auto pierde el control a toda velocidad y se queda sin frenos, ¿qué puede hacer el auto que va detrás para ayudarlo?

El tono de Lucía denotaba una curiosidad muy particular.

Camilo respondió sin darle demasiadas vueltas: —Nunca deberías intentar frenarlo con el costado del auto, tiene que ser con la parte de atrás. Y tampoco puedes frenar de golpe o vas a provocar una volcadura. Tienes que ir reduciendo la velocidad poco a poco hasta obligarlo a parar. ¿Por qué la pregunta, Lulú?

—Nada más, simple curiosidad —La mirada de Lucía se ensombreció por un instante, pero logró enmascararlo con una sonrisa fugaz.

Después de la carrera, decidieron ir a comer.

Estaban por llegar al restaurante cuando un auto pasó a toda velocidad levantando una nube de polvo. Lucía cerró los ojos por instinto, sintiendo una molestia repentina.

Al abrirlos, sintió un pinchazo agudo.

Los ojos se le llenaron de lágrimas.

—¿Qué pasó? —preguntó Camilo, acercándose con preocupación.

Capítulo 76 1

Capítulo 76 2

Capítulo 76 3

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