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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 388

Jimena sentía un torbellino de emociones en el pecho. Ella, graduada de una universidad prestigiosa a nivel mundial, al final resultaba valer menos que una mujer que solo sabía complacer en la cama.

Su habitual arrogancia y reserva habían sido las responsables de que perdiera demasiadas oportunidades.

Escondió su angustia, respiró hondo y habló con aparente calma:

—Aún nos queda un mes para cumplir el plazo de seis meses que acordamos.

Lo miró a los ojos, con un tono obstinado:

—Quién sabe, a lo mejor en este mes vuelves a enamorarte de mí. No cantes victoria tan rápido. Me niego a creer que voy a perder contra una mujer tan hipócrita como ella.

Sin esperar respuesta alguna del hombre, se dio la media vuelta y salió con paso firme.

En la oficina, Alejandro siguió leyendo los documentos sobre la mesa, con el rostro totalmente inexpresivo.

Cuando su asistente Mateo volvió a entrar, Alejandro ordenó sin siquiera levantar la vista:

—Tira ese café y prepárame otro.

...

Antes de irse al trabajo, Lucía tomó a su pequeño sobrino en brazos y le acarició las suaves mejillas. Luego, abrazó a su sobrinita.

Cristina Quiroga ya estaba acostumbrada a esta escena; sabía que todos los días antes de ir a trabajar, Lucía pasaba especialmente a mimar a los gemelos.

Ese día tocaba ponerles las vacunas, así que se estaban alistando. Junto con la niñera, Cristina empacaba las cosas en un enorme bolso.

—Cris, ¿quieres que los acompañe a las vacunas?

Cristina sonrió:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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