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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 173

Con la llegada del Fin de Año, las responsabilidades se acumulaban. Alejandro Zavala tuvo que hacer un viaje de negocios de emergencia al extranjero. Su partida fue tan apresurada que, aunque deseaba ver a Lucía García para exigirle respuestas, el teléfono de ella seguía apagado y los compromisos urgentes en otro continente no le dejaron opción más que marcharse de inmediato.

Ese viaje lo mantuvo ocupado durante quince largos días.

Para cuando finalmente regresó a Puerto Coral, la ciudad ya estaba inmersa en las festividades.

Ese año, la familia García decidió no pasar las fiestas en casa. Habían organizado un viaje juntos y se encontraban disfrutando de unas vacaciones lejos de todo. Al no estar en la ciudad, era lógico que Lucía no pasara a presentar sus respetos a los Zavala.

Mientras tanto, Lucía se sentía como un ave libre de su jaula. Viajando por paisajes espectaculares con Cristina Quiroga, tomaron cientas de fotos, se burlaron innumerables veces de las terribles habilidades fotográficas de Julio, y disfrutaron de la vida sin ataduras.

Aparte de una breve llamada para desearle un feliz año a Don Guillermo Zavala, Lucía había borrado por completo de su mente a las personas y los problemas de Puerto Coral.

Hasta que recibió una llamada de Diego Paredes. Le contó que había vuelto de Dubái para pasar las fiestas en la ciudad, pero que, para cuando ella regresara de su viaje, él ya tendría que irse, por lo que probablemente no alcanzarían a verse.

Lucía llevaba mucho tiempo sin ver a su mejor amigo y, sinceramente, lo extrañaba.

Al revisar las fechas, se dio cuenta de que el día de su vuelo de regreso coincidía con la tarde en que Diego partía. Aún tendrían tiempo para compartir un almuerzo. Emocionada, se lo confirmó de inmediato.

Diego, igual de entusiasmado, le envió la dirección del restaurante poco después.

...

El día que Lucía regresó, llevaba puesto un vestido largo con estampados rojos vibrantes que irradiaba un aire de libertad. La tela caía con elegancia y movimiento, como si llevara puesto el atardecer ardiente de sus vacaciones. Unos aretes grandes y llamativos colgaban de sus orejas, balanceándose con cada paso, resaltando su piel radiante y sus facciones deslumbrantes.

Cuando llegó al restaurante que Diego había reservado, entró casi corriendo. Se veía tan llena de vida, tan indomable y espectacular, que era imposible apartar la mirada de ella.

Alejandro Zavala, que llevaba tanto tiempo sin verla, sintió un golpe sordo en el pecho al notar su presencia.

La mujer frente a él le resultaba extraña, pero al mismo tiempo magnética. Ya no quedaba rastro de la chica dulce y dependiente que guardaba en su memoria.

La observó en completo silencio, sin decir una palabra, hasta que vio cómo Diego Paredes la envolvía en un abrazo apretado.

Capítulo 173 1

Capítulo 173 2

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