La fiesta aún no terminaba, y Lucía ya tenía la intención de irse, pero Julio García y su esposa ya se habían llevado uno de los autos. Al quedar solo un auto, no tuvo más remedio que esperar a que sus padres terminaran de socializar para irse juntos.
Mientras caminaba lentamente hacia su madre, escuchó por casualidad a la Sra. Beltrán platicando con algunas señoras, hablando con cierto tono de nostalgia: —Nunca imaginé que Gustavo tuviera a alguien en su corazón desde hace tanto tiempo.
Lucía detuvo sus pasos, un destello de sorpresa cruzó silenciosamente por sus ojos.
No muy lejos, Gustavo Beltrán estaba rodeado por algunos mayores, soportando bromas amables y siendo presionado para casarse.
Él mantuvo una sonrisa tenue y educada todo el tiempo, sin ser ni muy entusiasta ni demasiado distante; cada uno de sus gestos demostraba una educación impecable.
Mientras presionaban a Gustavo para que se casara, por otro lado, nadie se atrevía a hacerle lo mismo a Alejandro Zavala. Debido a esa presión, rara vez se involucraba en esas conversaciones. Además, era un secreto a voces que él ya tenía novia, aunque Don Guillermo Zavala aún no hubiera dado su aprobación.
Lucía dio unos pasos más cerca y escuchó a las señoras consolando a la Sra. Beltrán.
—Es mejor que no haya funcionado.
—Encontrará a alguien mejor en el futuro.
Movida por la curiosidad, no pudo evitar entrometerse y preguntar: —¿Qué fue lo que no funcionó?
Al escuchar esto, la Sra. Beltrán volteó, la vio y dijo con una sonrisa: —Hace un año descubrí por accidente que Gustavo había intentado conquistar a una chica, pero ella simplemente lo ignoró. Fue la primera vez que él recibió un rechazo tan grande.
Lucía se quedó un poco sorprendida y preguntó por instinto: —¿Quién era?
La Sra. Beltrán sonrió con resignación: —Eso no lo sabemos. Lo mantuvo muy en secreto.
—Se niega a hablar de ese asunto, no importa quién le pregunte. Ni siquiera nosotros, sus padres, sabemos quién es la mujer.
—Si lo supiéramos sería mucho más fácil. Le buscaríamos a alguien similar para que se casen. Mientras sea de buena familia, estaríamos satisfechos.
La señora García estuvo de acuerdo: —Así es.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero