Su madre también volteó a mirarla. Lucía relajó el ceño y rápidamente sonrió. —Nada, papá.
—Mañana iré a Estados Unidos.
—Hay un joven que ya pasó su defensa de tesis y está a punto de graduarse. Voy a ir a felicitarlo. Es muy probable que en el futuro se una a nuestra empresa.
Ella ya había encontrado a tres de los cuatro mejores programadores principales de Zavala Tech. Pablo y Samuel Yáñez ya se habían unido al Consorcio García. Había uno más, un joven de apellido Zaldívar, que actualmente estaba cursando su doctorado en Estados Unidos. Ella había fingido un encuentro casual en la zona universitaria para establecer contacto. Habían mantenido comunicación por correo electrónico, y él le había prometido regresar para unirse al Consorcio García en cuanto se graduara.
Ella no conocía sus antecedentes familiares, pero a juzgar por su ropa y su forma de hablar, era evidente que se trataba de un joven de una familia adinerada y refinada.
Al escuchar las palabras de su hija, los ojos de Horacio se llenaron de aprobación:
—He visto que últimamente te estás encargando del personal. Tienes buen ojo, eres detallista y sabes cómo ganarte a la gente talentosa con anticipación. Tienes madera para grandes cosas, digna de ser mi hija...
La señora García estaba sentada a un lado, escuchando en silencio la conversación entre padre e hija. Sus ojos se curvaron con una sonrisa. Tomó la mano de su hija y le aconsejó: —Ten mucho cuidado durante el viaje...
—Sí.
Lucía se olvidó de Gustavo y se fue al aeropuerto al día siguiente.
Sin embargo, no esperaba que su viaje a Estados Unidos se prolongara tanto.
Salvador Montero la acompañó todo el tiempo. Pasaron toda una semana explorando los alrededores. Pero su asesor académico se negaba rotundamente a dejarlo ir, obligándolo a quedarse como asistente de enseñanza. Su regreso al país después de graduarse tuvo que posponerse temporalmente.
El tono de Salvador tenía un toque de impotencia, con miedo de decepcionar a su «amiga de internet»: —Espérame un poco más. En cuanto termine estos asuntos, regresaré al país de inmediato.
Después de pasar una semana juntos, Lucía supo que Salvador no había cambiado: si prometía algo, lo cumplía.
Ser asistente de enseñanza medio año no era nada...

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero