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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 115

El jueves, cuando terminó su jornada, Lucía no se fue directamente a casa.

Se quedó trabajando horas extras.

Le pidió a Alicia Cisneros que pidiera algo de cenar, comió rápidamente y continuó trabajando un par de horas más.

El cielo oscureció por completo. Pasadas las ocho de la noche, recibió una llamada de su madre.

—Lulú, estoy en una recepción, pero el auto tuvo una falla y el Mayordomo Pinos fue a llevarlo al taller. ¿Podrías... venir a recogerme a esta dirección?

—Claro que sí.

Tratándose de una orden directa de la mujer más importante de su vida, Lucía no iba a hacerla esperar.

Revisó la dirección que su madre le había enviado al celular, apagó la computadora y manejó de inmediato hacia la lujosa residencia donde se llevaba a cabo el evento.

Media hora más tarde, Lucía llegó a su destino.

Apenas entró al salón, vio a Margarita de Jiménez. Llevaba un deslumbrante vestido plateado y sostenía una copa de vino, adoptando una pose de gran importancia mientras conversaba con la señora García, rodeadas por un pequeño grupo de mujeres de la alta sociedad.

Se rumoraba que la familia Jiménez había conseguido varios proyectos importantes recientemente. Aunque Alejandro no había logrado destruir al Consorcio García, su apoyo a los Jiménez no había disminuido en lo absoluto.

Gracias a su conexión con Alejandro, Margarita se mostraba cada vez más arrogante; en el pasado, ella jamás habría tenido el nivel suficiente para siquiera acercarse a ese exclusivo círculo de señoras.

—Escuché que Lucía y Alejandro ya no se llevan nada bien. Él se ve tan frío, parece que ni siquiera le dirige la palabra a Lucía últimamente —comentó Margarita con una falsa expresión de simpatía, dirigiéndose a la madre de Lucía.

La señora García intentó disimular su incomodidad. Ella también sabía que Alejandro no había tenido ninguna consideración con su hija, y de pronto se encontró sin palabras para defenderla.

—Con mi Jimena es completamente diferente. Alejandro siempre le envía flores y joyas de diseñador, ¡y hasta le regaló un auto deportivo de un millón de dólares!

Las mujeres a su alrededor soltaron un suspiro de asombro.

—¿El señor Zavala es tan generoso? Vaya que trata bien a su mujer. No lo aparenta... siempre pensé que era distante y calculador. Nunca imaginé cómo sería estando enamorado, y resulta que es...

—Señora Margarita, qué gran bendición tiene. No cualquiera puede aspirar a ser la suegra del señor Zavala.

Al escuchar tantos halagos, Margarita no pudo evitar emocionarse; sus ojos brillaban llenos de presunción.

—Para ser honesta, Alejandro es muy transparente. Si no le gustas, no le gustas, por más que te arrastres tratando de complacerlo, no vas a conseguir nada.

Aunque no dio nombres, todas las presentes sabían perfectamente a quién se refería.

—Señora Margarita, ya nos quedó claro lo importante que se siente.

Capítulo 115 1

Capítulo 115 2

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