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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 101

La voz de Alejandro Zavala sonaba áspera, ocultando un matiz de frialdad indescifrable: —Lucía García, te sugiero que te comportes, porque de lo contrario...

Alejandro no terminó la frase, pero cualquiera con sentido común sabía perfectamente de lo que era capaz.

Él nunca había sido un hombre misericordioso. El año pasado, los tipos que se atrevieron a echarlo de aquel yate todavía seguían postrados en una cama de hospital.

Lucas Paredes se apresuró a interponerse entre los dos. —Alejandro, estoy seguro de que fue Isabel Luna. Lucía no tiene el valor para hacer algo así, pero Isabel sí que es de armas tomar.

—¡De armas tomar ni qué nada! —le gritó Lucía a Lucas, furiosa, pero él le tapó la boca de inmediato.

En ese momento, la luz roja del quirófano se apagó. Los médicos salieron empujando la camilla de Jimena Jiménez. Alejandro se olvidó por completo de ellos y corrió desesperado hacia ella.

Al mismo tiempo, Margarita de Jiménez llegó apresurada junto con Víctor Jiménez y los Torres.

Al ver a Jimena inconsciente, los rostros de su familia se desfiguraron por la angustia y la furia.

—¡Lucía García, todo esto es tu culpa! Apenas nos separamos un momento y ocurre esta tragedia.

—Si el golpe hubiera sido un poco más fuerte, mi hija habría perdido la vida.

Margarita levantó la mano para abofetearla. Lucía cerró los ojos, resignada a recibir el golpe...

Sin embargo, la bofetada nunca llegó. Lucas se había interpuesto entre las dos, con una mirada gélida: —Esperemos a que atrapen al conductor antes de sacar conclusiones.

Margarita miró instintivamente a Alejandro. El rostro del hombre permaneció impasible, como si estuviera de acuerdo con esas palabras.

Solo entonces Margarita bajó la mano, algo avergonzada. Era la primera vez que veía a Alejandro Zavala en persona y, como su futuro yerno, quería dejarle una buena impresión. —Me parece bien.

Apretó los puños y añadió con voz afilada: —Pero, si se descubre que fue Lucía quien orquestó esto, señor Zavala, le ruego que vengue a mi Jimena.

Alejandro asintió, sombrío: —Lo haré.

Con su garantía, Margarita, Javier Jiménez, Daniela, Tomás Torres y los demás siguieron a la camilla hacia la habitación para ver a Jimena.

Antes de entrar, Daniela le lanzó a Lucía una mirada cargada de veneno.

Una vez que todos desaparecieron tras la puerta, Lucía se quedó inmóvil en el pasillo por unos segundos antes de salir corriendo.

Ella sabía que, de quedarse, sería su fin.

Después de ver a Jimena y de intercambiar unas palabras con los doctores, Alejandro se aseguró de que ella estuviera fuera de peligro en el hospital y luego regresó directamente a su empresa.

Capítulo 101 1

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