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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 385

Tatiana era la princesita de la casa, pero sin esos aires de “niña consentida” que tanta gente se imagina.

Porque en la secundaria, una vez, una amiga la traicionó, y Tatiana entendió que la “amistad” en ese círculo era pura apariencia: querían juntarse con ella más por el apellido y las conexiones de la familia que por ella misma.

Tatiana buscaba algo de verdad, algo limpio, así que su mejor amiga terminó siendo Sania, alguien de fuera de ese ambiente.

En la universidad estudió cine, guion y dirección. Después, con perfil bajo y sin hacer ruido, entró a la empresa de su primo como asistente, subió a asistente de dirección y, al final, se volvió directora.

En el mundo del entretenimiento, los sentimientos todavía eran más enredados.

Cuando empezó a moverse en ese medio, se hizo aún menos ilusiones con el amor.

Muchas parejas “perfectas” en pantalla, por detrás tenían a los equipos peleándose a muerte.

Aunque fueran esposos, daba igual: ¿qué dignidad ni qué nada?

Por eso, cuando Tatiana cumplió veintiséis y en su casa ya no la dejaban respirar con el tema del matrimonio, terminó conociendo a su “candidato” para una unión arreglada: Teodoro.

Teodoro era casi el ejemplo perfecto del “hijo ideal” del que todos hablan: el director más joven de su área, serio, confiable, y con una vida privada tan limpia que casi no se le conocían escándalos.

Pero Tatiana, con ese carácter inquieto y desconfiado, no se creía que alguien pudiera ser tan perfecto. Así que cuando estaba frente a Teodoro, lo miraba con una desconfianza natural, como evaluándolo.

El mismo día que firmaron el acta, el abuelo mandó a que le empacaran y acomodaran las cosas, y las enviaran al departamento donde viviría con Teodoro.

Ella se quedó sin palabras.

—Abuelo, ¿tú eres mi abuelo o eres el abuelo de Teodoro?

Pascual miró de reojo a su nieta, a la que había consentido toda la vida.

—¿Y eso qué importa? Teodoro es mi nieto político, ¡claro que también soy su abuelo!

—Ya, ya. Ya firmaron. Que el chofer te lleve a lo de Teodoro.

Tatiana refunfuñó un par de cosas, y de mala gana se mudó.

El departamento de Teodoro y ella quedaba en pleno centro, un piso amplio y moderno.

En la casa había una empleada doméstica que se encargaba de la rutina diaria de Teodoro.

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