Al salir de la iglesia, Sania no volvió a la casa familiar. Regresó a la villa que compartía con Evaldo.
Necesitaba estar sola.
Lucía le preparó un caldo. Sania tomó dos tragos y ya no le entró nada.
Entró al estudio de Evaldo, se sentó en el lugar donde él solía sentarse y se tocó el vientre, apenas abultado. Sintió un movimiento bajo la palma.
Se le iluminó la mirada.
—Ammie… Oti… también extrañan a papá, ¿verdad?
Los bebés se movieron.
Recordó cómo Evaldo se recargaba cada día en su panza para “escuchar” y se le humedecieron los ojos.
Sin darse cuenta, volvió frente a la caja fuerte. Le regresó la idea de probar contraseñas.
La vez pasada ya había intentado sus cumpleaños y su aniversario. Esta vez, sin saber por qué, marcó la fecha de aquella foto de primaria en la que salía ella.
Bip.
Acceso concedido. La puerta se abrió.
A Sania le temblaron los dedos. Adentro había un cajoncito pequeño, todavía con candado.
Probó con su aniversario… y también funcionó.
En una caja fuerte tan grande no había nada más que una libreta azul oscuro.
Sania dudó dos segundos y la sacó.
Abrió la primera hoja y vio una letra firme y fuerte. Era el diario de Evaldo.
[12 de abril de 2012]
Voy a escribirlo aunque sea tarde. Creo que ese día nos conocimos por primera vez.
En ese momento solo me pareció divertido: una niña bien chiquita, muerta de miedo, pero amenazando a un tipo con una pluma.
Se veía bien tierna… pero por dentro era brava.
Aunque después… esta niña tiene de todo, menos buen gusto.
[30 de junio de 2013]
La segunda vez que la vi ya estaba más alta. En el aeropuerto lloraba como si el mundo se acabara despidiendo a ese tal Marco.
¿Será que ya andaba de novia?
Qué mal gusto, niña.
[10 de octubre de 2016]
Años sin verla. Sania, no solo tienes mal gusto, también mala memoria.
Estás en la misma prepa que yo y ni cuenta te diste de que entre tus compañeros hay uno más guapo.
Y además te enfermas de nada. Hasta en educación física te mareas.
[5 de noviembre de 2016]
Debería denunciarte: rayar y grabar cosas por todos lados no está bien.
¿Para qué grabas el nombre de un imbécil como Marco?
¿Mi nombre no suena diez mil veces mejor?
Niña… qué mal gusto.
[10 de abril de 2017]
Sacaste segundo lugar y lloraste media hora.
Vaya niña.
...
A partir de ahí, el diario seguía en orden. Sania nunca había sabido que Evaldo la había estado mirando desde tan atrás.
Llegó el año 2018, cuando ella cumplió dieciocho.
[15 de mayo de 2018]
Hace rato que no te veía. Estás más bonita.
Tan bonita que anoche hasta soñé…
Si me muero, que destruyan esta libreta.
Si Jacob la encuentra, se va a burlar de mí toda la vida.
¿A qué universidad querrás entrar?
[8 de junio de 2018]

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Oops! Casada con el chico equivocado